miércoles, 5 de septiembre de 2012

SI TOMÁS MORO LEVANTASE LA CABEZA


Podría ser cualquier santo, hombre de bien o persona que reconociese en la honestidad, honradez e integridad parte esencial del ser humano y, que efectivamente al levantar la cabeza sintiera vergüenza de políticos y gobernantes. Pero es a Santo Tomás Moro quien ha tocado sufrir mayor escarnio y bochorno por ser el patrón de esta casta, caterva o juria de interesados que nos gobiernan.

Fue el 31 de Octubre de 2.000 cuando el Papa Juan Pablo II proclamó a Tomás Moro patrón de políticos y gobernantes, claro que para aquel entonces la desvergüenza política todavía no había alcanzado las cotas se sinrazón y gestión esperpéntica de los últimos años. La designación fue coherente, acertada y ejemplarizante al converger en el Santo la Cancillería de Inglaterra en el siglo XVI y negarse Tomás a prestar juramento de fidelidad a Enrique VIII como cabeza de la Iglesia en Inglaterra, llegando a la muerte, por defender los derechos de conciencia.

El rey había repudiado a su esposa Catalina de Aragón con la pretensión de que Clemente VIII anulase su matrimonio, al negarse el Papa, Enrique VIII se proclama cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Dos voces discordantes surgen por encima del Parlamento, que acataría la autoproclamación de su rey, Tomás Moro y Juan Ficher obispo de Rochester también ejecutado por negarse a firmar la formula por la que el rey se convertía en cabeza de la Iglesia.

El Lord Canciller de Inglaterra, además de excelso humanista, representa la rectitud de conciencia y por tanto rectitud de justicia. Sufrió una autentica pasión encarcelado en la Torre de Londres, dando sentido y coherencia a su convicción cristiana. La canonización le llegó en 1935 siendo Pontífice Pio XI. Así anglicanos y católicos lo reconocen como un mártir comprometido en la salvaguardia de los derechos jurídicos de conciencia.

Hoy, cuando uno observa el espectáculo político manejado por esa clase nefasta e intocable de políticos interesados, cuando no corruptos, siente también vergüenza e indignación de estos gobernantes que, en realidad, solo tienen como patrón al dinero, al sillón del congreso, de su comunidad autónoma o del ayuntamiento de turno. ¡Que pena! que uno de los personajes más relevantes del siglo XVI, máximo representante del humanismo en el Renacimiento, sea patrón de este atajo de impresentables, cínicos e hipócritas que nos gobiernan. Podrán interpelarme que no todos lo políticos lo son, y es cierto, pero yo añado que también la corrupción en el ámbito institucional ha crecido de forma exponencial desde las Cortes Constituyentes hasta hoy. Los que consienten, callan, ocultan o miran hacia otro lado también son responsables de la malversación, escándalos o prevaricación de toda una manada de acólitos rendidos a prebendas de políticos que nos han llevado al caos financiero y a la precaria situación del ciudadano de a pié.

Santo Tomás es el modelo, si se quiere utópico, de mantenimiento a ultranza de valores y principios del político al servicio del interés común por encima de formas legales e inmorales establecidas por regímenes absolutistas. Quizá por eso Juan Pablo II lo consideró idóneo como mártir y defensor hasta la muerte de la inalienable dignidad de conciencia.
Sólo le pediría al santo que cuando levantase la cabeza, restituyese la honradez y la ética que como patrón representa, dando un brusco golpe de timón que tirase por la borda todo este lastre nauseabundo, con nombres y apellidos, acumulado durante años que acabará por hundir el país.

Luis Álvarez de Vilallonga

Tarragona, 2 de Septiembre de 2012

viernes, 3 de agosto de 2012

DE COLORES


No se inquieten, no se trata de aquellos cursillos de Cristiandad que se celebraban en Creixell allá por finales de los años 50, ni del color, el sentido o el número de franjas de las banderas que debían ondear en los edificios oficiales y que en su día fue motivo de disputa. En esta ocasión, los polémicos colores (verde, azul o calabaza) que delimitan los espacios de aparcamiento en nuestras vías públicas son los culpables de la disputa entre la ciudadanía y la administración. La aparición en determinadas aéreas urbanas las coloridas franjas, nunca había levantado tanto revuelo entre vecindarios, seguramente ello obedece a la aplicación del plan de movilidad, que nuestro dinero ha costado, diseñado por los sesudos técnicos municipales.

Al margen de los razonamientos que puedan esgrimir las personas o colectivos afectados que disienten de la decisión municipal, es tan lícito ejercer tanto la reprobación razonada como la réplica por parte de la administración argumentando medidas, cuanto menos cuestionables, pero siempre desde el respeto evitando el insulto o la descalificación. Desafortunadamente los términos en los que se ha desarrollado la polémica no han sido los más edificantes.

El ciudadano es proclive a la crítica por las intervenciones de su consistorio, sobre todo si desprenden cierto olor recaudatorio sobre asuntos que afectan directamente a su bolsillo en el devenir diario, y con mayor motivo en los tiempos que corren de estrechez económica con una fuerte presión fiscal, recortes e impuestos que nos tienen ahogados. Pero la maquinaria de las administraciones no entienden de sensibilidades y todo queda supeditado a la necesidad recaudatoria.

Uno se pregunta cómo acabará este asunto. Mucho me temo que lo hecho, hecho está, y la marcha atrás se me antoja imposible o en todo caso improbable, por dos razones. Una, que atender las reivindicaciones de un determinado colectivo, supondría un agravio comparativo con otras zonas de la ciudad donde se ha señalizado zona verde y, entiendo, debiera aplicarse el principio de todos o ninguno. Y dos, que justamente quienes con más determinación han mostrado su protesta y disconformidad son vecinos de una zona que, si bien no pude considerarse como residencial, si goza de un status elevado.
Aún suscribiendo el contenido del artículo ‘Rebelión contra el parquímetro’ del subdirector de este Diari de Tarragona Álex Saldaña, publicado en el epígrafe ‘Desde el Balcó’ el pasado domingo, y tras este episodio puntual, uno se plantea, como propietario de vehículo particular, el imperativo de tener que asumir todos los gravámenes añadidos por uso y disfrute de este elemento motriz que hemos hecho imprescindible en nuestras vidas.

Al impuesto por el derecho a circulación, que ya nadie discute, se añadirá en un futuro pago por el de acceso a ciudades o a determinadas zonas, veremos los estacionamientos o aparcamientos privatizados, el precio de los carburantes desbordados, el mantenimiento y el seguro del vehículo en constante incremento, las revisiones e inspecciones obligatorias en creciente periodicidad, peajes abusivos o estrictas limitaciones de velocidad con desproporcionadas sanciones, y a todo ello añadir que se hará imprescindible disponer de una plaza de aparcamiento en propiedad o arrendada. Con este panorama nos cuestionamos si el ciudadano medio tendrá la capacidad económica de soportarlo. Si así fuera, el tema que hoy nos ocupa nos parecería trivial.
En todo caso la polémica está servida, pero al final el ciudadano calla y paga, por más que en esta ocasión el callar haya estallado en la prensa y en la calle.

Tarragona, 30 de Julio de 2012
Luis Álvarez de Vilallonga

jueves, 12 de julio de 2012

CODICIA, CRISIS, Y REALIDAD


No cabe duda que esta crisis, al margen de golpear a muchos inocentes, ha vuelto a la realidad a muchos españolitos de a pie.

Hace apenas cuatro años los políticos con competencia tanto autonómica como municipal, alentaban a promotores para que presentasen proyectos de viviendas y urbanizaciones, conscientes de que el ladrillo era su principal fuente de ingresos, y ahí entraba el juego oscuro de recalificaciones de suelo con la presunta, cuando no evidente, corrupción ligada a la burbuja inmobiliaria. La ambición por obtener dinero fácil mediante la compra hoy y la venta mañana con un beneficio del 30 al 40% sobre un valor ficticio que no se correspondía con la realidad, solo tenía el sentido de la especulación y favorecía la circulación de dinero negro.

No vamos a incidir sobre lo ya archisabido del colapso financiero tras las subprime, pero esta crisis ha puesto al descubierto las vergüenzas de la gestión política y económica de cada país, y la del nuestro con sus políticos ya sabemos ha donde nos han llevado. El contexto de esta crisis nos ha descubierto la realidad de un estado del bienestar sobredimensionado con un crecimiento construido sobre falsos cimientos y desmontado en un abrir y cerrar de ojos. Nuestra particular crisis ha dado al traste con las falsas expectativas de futuras generaciones que confiaban en un bienestar consolidado. En el fondo todo es más simple de lo que parece. Se ha gastado más de lo que podía soportar el bolsillo de cada español, engañado y dejándose engañar por créditos golosos que ofrecían la posibilidad de vivir como ricos sin serlo.

El sistema financiero español (comunidades autonómicas incluidas) con su irracional endeudamiento padece una enfermedad contagiosa de difícil curación. Las medicinas que hasta ahora se están aplicando no parece tengan efectividad y la previsible vacuna que se está elaborando nos tiene a todos angustiados.

Seguramente a pesar de la incertidumbre, la zozobra y desolación, esta crisis pasará llevándose por delante proyectos, ilusiones, voluntades, y dejando tras de sí muchos cadáveres en su recorrido, siempre ha sido así, basta con echar la vista atrás y observar las penurias de épocas pasadas, la recuperación y la vuelta a la prosperidad, si bien las secuelas que ésta deja privará y ejemplarizará a próximas generaciones a no vivir con la alegría económica anterior al 2008 y evitar el marasmo productivo de una sociedad con sus 445.000 políticos y unos 3 millones de funcionarios públicos, que son el reflejo de una sociedad civil que todavía cabalga sobre la picaresca y prefiere prescindir del rigor en el funcionamiento y gestión de las administraciones, a cambio de prebendas, enchufes o amiguismos que atentan contra el orden, la ética y la estricta aplicación de normas y reglamentos. Un país donde funciona la pillería, la evasión de impuestos, blanqueo de capitales, como se ha constatado en escándalos protagonizados por personajes que están en la mente de todos, es solo una muestra de lo que puede haber y lo que irremediablemente quedará impune en la clandestinidad, ocultado y olvidado.

La realidad es la que es. Deberemos soportar recortes, subida del IVA, y más que vendrá y de nada servirá lamentarse. Ahora solo queda arrimar el hombro y ser implacables con los culpables de la situación que hoy vive el país, por más que sepamos que los auténticos responsables del caos financieros, casi siempre quedan camuflados en la nebulosa impunidad.

Tarragona, 12 de julio de 2012
Luis Álvarez de Vilallonga

viernes, 1 de junio de 2012

ARISTOCRACIA, BURGUESIA Y LA GAUCHE DIVINE


Es posible que a estas alturas hablar de estos estadios sociales, en el siglo XXI, resulte algo anacrónico, pero no podemos sustraernos a su influencia para concebir la evolución de la cultura, la estética o los códigos de comportamiento, entendiéndolo como un todo en la manifestación intelectual presente en la sociedad del siglo pasado que, incuestionablemente había heredado el fondo, cuando no las formas del Clasicismo, el Renacimiento o el Modernismo. Es la Gauche divine el movimiento que de forma más fresca y atrevida irrumpe con fuerza en la sociedad barcelonesa de los años 60 hasta mediados los 70 convulsionando la cultura, educación, modos y formas, concebidos en el sentido clásico o de la época victoriana, propios de los oligarcas o nuevos ricos.

La Gauche divine, rompe con el placer de experimentar un refinamiento estético que se corresponde con una conducta discreta y distinguida y se alineará progresivamente con una modernidad ya instalada en las sociedades europeas. Nacido en Barcelona con vocación pseudocultural, rompe con el estereotipo de vida ordenada de la época. Se nutre de intelectuales y artistas alineados con la izquierda antifranquista, poetas, escritores, cantantes, diseñadores, editores, directores de cine, arquitectos, toda una amalgama de burgueses acomodados, nombres que podrían ser referentes intelectuales para los jóvenes de hoy, algunos ya desaparecidos: José Mª Carandell, Terenci Moix, José Agustín Goitisolo, Antoni Tàpies, Ricardo Bofill, Juan Manuel Serrat, Teresa Gimpera, Oriol Regàs o Juan Marse, entre otros, propiciaron una renovación cultural y estética que pretendía emular a ciudades europeas en una galopada hacia la modernidad.

Respiraban cierta frivolidad, las reuniones nocturnas en Bocaccio se hicieron célebres, sin embargo atesoraban el merito de querer y saber trabajar en sus profesiones, innovando y creando sin complejos, con osadía y valentía, en unos años en que todo lo que se apartase de la norma moral impuesta por el régimen era censurable. No obstante su percepción de la realidad social no era objetiva, su estereotipado izquierdismo colisionaba con el excedido aburguesamiento y los excluía de cualquier ortodoxia ideológica, no podía ser de otra forma ya que su privilegiada posición económica los encorsetaba en un elitismo inevitable, aún así, su influencia sobre las clases medias fue considerable y el éxito en las profesiones que desarrollaron (artísticas, literarias o empresariales ) los reveló como una nueva clase media con envidiables recursos, arrogándose el marchamo de vanguardia intelectual. Pero ante todo fue un movimiento por entrar en la modernidad, tendiendo puentes con Europa y sobre todo con ciudades referentes como Paris, Ámsterdam o Milán.

En la Gauche divine, una mezcla inevitable de poso aristocrático y aburguesamiento daban como resultado un esnobismo recalcitrante que nada tenía que ver con la sabiduría y discreción de la nobleza aristocrática y sus cánones estéticos. Solo la esencia de la educación clásica permitiría, dentro de unas prácticas rompedoras, evitar el embrutecimiento a que avocaban los valores burgueses, sin capacidad para apoyarse en ideales políticos, incipientes entre los jóvenes de aquellos años.

Quizá todo empezó como un juego entre un circulo de niños bien que, intuyendo de fin del franquismo, osaban divertirse manifestando conductas de extraordinaria libertad en sexualidad, política o cultura que, hasta entonces nadie había sido capaz de abordar. Lo cierto es que su huella quedó impresa en la sociedad catalana y sus personajes perduran en el tiempo, muchos habiendo alcanzado el éxito y la fama en sus profesiones, no tanto el movimiento en si mismo que fue diluyéndose con la llegada de la democracia.

Hablaba al principio del anacronismo de la aristocracia y la alta burguesía en nuestro tiempo y ciertamente parece que la sociedad así lo revela, sin embargo su legado de buen gusto, refinamiento, formas de comportamiento, cortesía, educación o saber estar, son un patrimonio exento de impuestos que se transmite entre generaciones y nunca perderá su valor, aunque hoy solo pujen por él ciertas minorías y, uno se rebela a aceptar que la esencia de la educación clásica hoy este obsoleta o sea un esnobismo.
En esta crisis económica donde solo preocupan los mercados financieros y el euro, la pérdida de valores morales y estéticos seguramente algo tendrá que ver con todo ello.

Luis Álvarez de Vilallonga

Tarragona, 30 de junio de 2012

lunes, 30 de abril de 2012

HACIA UNA REGENERACIÓN DEL SISTEMA

Con la caída del muro de Berlín y el desmembramiento de la URRSS, Europa cierra el capitulo de un rancio comunismo ideológico y encara un renovado socialismo pero principalmente un liberalismo enarbolando la imperiosa bandera democrática. La ideología liberal, emergente en todo occidente, se vio progresivamente adulterada al adoptar los gobiernos una forma de gestión económica que desembocó en el capitalismo de Estado. Paralelamente la sociedad económica desarrollaba un capitalismo de mercado. Así las cosas, la democracia liberal y la social democracia, con ideologías dispares, aproximaban sus posturas en el campo económico arrastrados por un sistema capitalista que enmascarado bajo la “panacea” de la democracia se permitía sobrevolar las tradicionales ideologías. Europa en su larga historia ha soportado regimenes absolutistas, totalitarios, autárquicos, déspotas y dictatoriales. En el siglo XX hemos visto emerger democráticamente líderes xenófobos y populistas enarbolando la bandera del nacionalsocialismo. El fascismo provocó un sentimiento nacionalista que rápidamente se propago a determinados estados y aledañamente a comunidades menores (flamencos, valones, vascos, lombardos etc.), no olvidemos que unos rasgos del fascismo son el etnicismo no exento de tentación discriminatoria y autoritaria. La gota que colma el vaso y nos lleva a cuestionar el sistema es la crisis desencadenada en 2008. Esta crisis ha golpeado de forma contundente al capitalismo, tanto de estado como económico y de forma sangrante a la U.E. provocando el desencanto de una sociedad que contempla el fracaso de un sistema agotado pero con el drama de carecer de una alternativa. Es así que cada vez se hace más palpable la existencia de movimientos de “indignados” y estudiantiles en todo Europa que, en el fondo cuestionan, no la democracia en si misma sino su representatividad y a su amparo surgen intereses con ansias por implantar un poder autoritario y, la sombra de un populismo antidemocrático merodea amenazante, al fin y al cabo es la “casta” política amparada en el régimen democrático la que ha corrompido un sistema sometido a la dictadura de partidos políticos presididos por mediocridades cuando no, por inútiles e iluminados dispuestos a saltarse los códigos constitucionales con tal de conseguir pactos y permanecer en el poder. Son los nuevos ricos de la política y sus adláteres que aspiran a recoger sus migajas. Es una avidez enfermiza e insaciable de riqueza y poder donde la vanidad, el cinismo, el engaño, la mezquindad y la codicia transitan libremente. Hoy tenemos orfandad de líderes honestos capaces de regenerar la política. Una falsa conciencia lastra el panorama de las últimas legislaturas. La sociedad debe abrir los ojos a la legalidad moral sin quedarse en lo superficial llegando hasta el tuétano de la cuestión. El resultado de 34 años de democracia plantea muchas reservas si nos atenemos a las perspectivas que nos ofrecía la mágica palabra, bajo su amparo se han cometido mil y una irregularidades, desde la “dictadura silenciosa” hasta el control de los tres poderes y hoy el desencanto y la frustración han hecho mella en una sociedad hastiada sin capacidad de reacción y nada nos hace pensar, que a corto plazo, esto vaya a cambiar. A estas alturas algunos de nuestra generación tienen una convicción nostálgica, conservadora de que todo lo que venga será peor y que las cosas que funcionaban no debieron cambiarse. Quizá porque el hombre casi nunca actúa basándose en la razón, antes bien se mueve por impulsos deseos, incitaciones, provocaciones o pasiones, no es capaz de considerar que eslabón le ata al sistema y que condicionantes adquiridos, consciente o inconscientemente, coartan su libertad. Hoy somos más homo faber que homo sapiens, el primero hace, el segundo piensa. Las ficciones en política pasan factura a quien las crea pero el lastre que deja tarda años en regenerarse. Se apela constantemente a la justicia social y todos sabemos discernir lo justo de lo injusto, el problema estriba como actuar con justicia desde las instituciones y todos los estamentos de la sociedad. El hombre tiende al beneficio personal y material sin considerar la situación ajena pero en el fondo el sentido de justicia le hace reflexionar que sin compartir la riqueza la ambición no tiene sentido. Quizá la solución pase por una profunda reforma y regeneración del propio sistema donde la equidad prive sobre las diferencias y el hombre no sea engullido y superado por los monstruos burocráticos y financieros que el mismo ha creado. Tarragona, 2 de Mayo de 2012 Luis Álvarez de Vilallonga

domingo, 15 de abril de 2012

CRISIS Y NECESIDAD SUBSTANCIAL DEL HOMBRE


Inmersos en esta crisis sangrante, nos preguntemos el porque de esta dramática situación, buscamos culpables y responsables. Gobiernos, políticos, sindicatos, empresarios, entidades financieras, multinacionales, sistemas financieros, mercados, capitalismo, Banco Central Europeo, o Fondo Monetario Internacional, sin duda todos tienen algo que ver, pero es obvio que en todos estos organismos e instituciones está presente, incardinado, gobernando y proyectándose el hombre como individuo.

En el siglo XXI el hombre sigue caminando sobre los sedimentos de sucesivas civilizaciones, de revoluciones ideológicas, sistemas sociales en constante proceso evolutivo, enormes progresos científicos y grandes transformaciones mediáticas, pero casi siempre incapaces de lograr estabilidad, equilibrio y satisfacción vital.

La progresiva pérdida de valores sitúa la hombre ante un solo objetivo: acumular bienes materiales al menor costo posible. El hombre hoy adolece de la riqueza de los valores morales que precisa el espíritu para alcanzar la plenitud. El nihilismo, el apoyo desmesurado en la ciencia como base y explicación a toda cuestión existencialista, la globalización de los problemas y el abandono del sentimiento individualizado de que cada ser es único e irrepetible en su esencia, lo sumen en un estado de permanente ansiedad, esquivando el problema de fondo que subyace en la humanidad.

Hoy el hombre es victima del desencanto de la Razón ilustrada, espejismo de una respuesta soberbia que enmascara sus propias limitaciones y que en modo alguno satisface sus necesidades anímicas y al final cae en la trampa de creer que cuenta más lo que se tiene que lo que se es. El desmesurado estado de bienestar rompió el equilibrio de las cosas y lo que ayer era necesario hoy se hace prescindible, se valora más lo justo y la mesura porque el ahorro ahora está vetado a muchas familias.

Las grandes y eternas cuestiones sociales pendientes continúan sin resolverse, y así el hombre perdido en un mar de dudas, yermo su espíritu, cuando el baluarte de sus logros terrenales se tambalea, su status se desvanece y sin el poso espiritual a donde acudir ya nada puede detener su zozobra. En un último e infructuoso intento, desguazará la vida buscando inútilmente la médula que, lejos de pertenecer al mundo se encuentra insertada en su propia esencia.

Cuantos sinceros soliloquios serian deseables ante el bochorno de expresar lo que se piensa en coherencia con lo que se hace. Cuando la crisis económica afecta a nuestro entorno y se vive en primera persona, paradójicamente los valores olvidados por dejación, afloran con generosidad y reconocen al hombre integro, capaz solidario y trascendente que, otrora agazapado en la abundancia, ahora irrumpe con fuerza en su anonimato para paliar las necesidades a los abandonados a la adversidad.

No, no nos engañemos, de esta crisis no es responsable el sistema, lo es el hombre, el hombre hedonista, egocentrista, y relativista. El hombre del siglo XXI, precisa respuestas válidas que lo catapulten hacia una nueva concepción de la vida. El sentido a su existencia debe escapar a cualquier planteamiento meramente accesorio basado en valores materiales e inútiles. Solo el fruto espiritual será capaz de recuperar, su sentimiento, noción y concepto del humanismo cristiano.
Tarragona, 4 de Abril de 2012
Luis Álvarez de Vilallonga

jueves, 8 de marzo de 2012

EUROPA: UN BARCO ESCORADO

El quijotismo español, para lo bueno y lo malo, ha sido una constante histórica, lo que nos lleva a considerar que respecto a una Europa con salud precaria, España estaría poco menos que en la UCI, naturalmente por el engaño, desidia y dejadez en aplicar la medicina adecuada en tiempo y medida de nuestro anterior Presidente del Gobierno.
Me atribuirán cierta fijación por Rodríguez Zapatero y no lo oculto, antes bien, uno no puede resistirse a la tentación de suscribir el contenido del ya lejano y controvertido artículo “Sobre imbéciles y malvados” del consagrado escritor y ácido articulista Arturo Pérez Reverte, publicado en El Semanal el 21 de agosto de 2011. Pero entrando en materia hay que señalar una tendencia hacia el modelo de liberal democracia que parece priorizar la UE. Para algunos especialistas en política, Bruselas es el centro del poder burocrático con una legitimidad democrática cuestionada por muchos, en efecto el poder converge en tres organismos: La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional quienes dictan las medidas de intervención sobre los países miembros que hacen peligrar el valor del euro en una Europa endeudada.

El miedo a un futuro incierto sobre la base de mercados no ofrece ninguna garantía. Acomodar intereses en conflicto es parte importante de la democracia y es evidente que la defensa de los intereses de los países miembros, de forma encarnizada, pone en solfa los principios democráticos en la UE.

El ya lejano tratado de Mastricht, fue un proceso negociado bajo el mostrador donde la idea de futuro concreto carecía de una base sólida por cuanto la unión política nunca llego a plantearse. El tratado de Lisboa continuó adoleciendo del diseño de un futuro sólido basado en la confianza de futuro. Así, la sensación para el ciudadano de a pié parece que lo que se cuece en Bruselas, que debería fortalecer a la Unión aun a costa de la cesión de cuotas de poder de los países miembros, no tiene la debida explicación, la valentía de exponerlo abiertamente en los parlamentos nacionales. No cabe duda que en esta U.E. hay paganos y beneficiados, a pesar de ello en un crisis tan lacerante la idea de Europa es la única salida para el viejo continente. Hoy el desmembramiento de la UE hundiría en la ruina a muchos países que sobreviven gracias a la Unión.
¿Dónde estamos nosotros realmente? El problema estriba en que no existe opinión pública europea, en todo caso son opiniones públicas de cada país miembro o lo que es lo mismo la UE adolece de entidad política al haberse instrumentado sobre principios monetarios y económicos. La palabra Constitución, parece que asusta a ciertos miembros de la Unión y es lógico mientras exista la Europa de dos velocidades con países rescatados y otros en situación agónica.

Los que nos alineamos con una Europa unida, pecamos de ingenuos. ¿Cómo era posible una unión monetaria sin una unión política?, ahora el desolador panorama económico nos abre los ojos. Nos tragamos un banco central europeo sin un gobierno central que lo controle y los países de la UE no tienen otra alternativa que aceptar la imposición de un tipo de interés para economías diversas. Alemanes y Franceses lideran Europa en una realidad que no tiene marcha atrás, la salida del euro produciría una catástrofe de consecuencias imprevisibles.
La espiral de recesión es una amenaza de la que nadie está exento, entretanto hay que financiar euro bonos y contribuir y aumentar el fondo de rescate. La élite deberá tomar medidas y purgar las consecuencias por carecer de un plan para afrontar las contingencias de una política económica impuesta por el euro, pero a estas alturas la serpiente europea fluctúa sobre nuestras cabezas y nadie conoce a ciencia cierta el futuro que nos espera. Eso si, los líderes europeos permanecerán más tranquilos mientras a cada ciudadano nos quede un ojete en el cinturón con que estrechar la economía. Ahora parece que la supervivencia del euro solo dependa de la voluntad política y en ese sentido habría que preguntarse si la crisis no está tanto en el euro sino en el sistema.

Tarragona, 3 de Marzo de 2012

Luis Álvarez de Vilallonga