lunes, 28 de abril de 2014

DIVERSIDAD, INMIGRACIÓN E IDENTIDAD

Vaya por delante no confundir diversidad con aquella iniciativa de Rodríguez Zapatero sobre el complejo programa “Alianza de civilizaciones”


Es evidente que la inmigración siempre ha planteado problemas en Europa que se han acrecentado a partir de la creación de la UE, pero debemos distinguirlos de aquellos que ha generado en la propia sociedad europea derivados de la crisis, la falta de empleo, la erosión de la clase trabajadora o el desgaste de la pequeña y mediana empresa con la propia problemática de la inmigración, que alcanza diversos frentes y connotaciones de tolerancia, aceptación o rechazo, según la comunidad étnica o cultural de que se trate.


Una sociedad acomodada tiende a preservar su estado del bienestar y contempla de forma egoísta los éxodos masivos de otras civilizaciones que puedan socavar o restringir derechos adquiridos a través de generaciones. Se hace, pues, imprescindible una política de control de inmigrantes, su exceso puede incidir negativamente en la sociedad receptora como en los propios inmigrantes.

La inevitable creación de guetos degrada las relaciones sociales, y el respeto mutuo da paso a reticencias, intolerancia y enfrentamientos entre grupos diametralmente opuestos en cultura, religión o estructura social.

La integración en el tejido social es compleja, si bien en muchos casos es aceptada, existe una tendencia lógica en preservar las raíces propias, usos y costumbres que hacen complicada, cuando no imposible la integración subsahariana, asiática, pero sobre todo musulmana que plantea un debate sobre su encaje en la UE ya erosionada por la propia inmigración interna de su diversidad.


Los ojos con los que se observa a musulmanes, rumanos o sudamericanos no son los mismos y la radicalización de sus culturas, credos y formas de vida son determinantes a la hora de una integración en el país de acogida. Es posible que una inmigración descontrolada socave el tejido social de la sociedad receptora construido a lo largo de los años provocando el debilitamiento de logros sociales y económicos.


Ello nos lleva a constatar la pérdida de credibilidad en valores universales en favor del auge de identidades (reales o artificiales) que atomiza una sociedad adoctrinada con políticas hipócritas e interesadas tendentes a proteger sociedades amenazada por el mestizaje y la inevitable convivencia con nuevas culturas a la hora de integrar nuevos colectivos.

Alguien ha descrito la inmigración musulmana como una nueva forma de colonización. El Islam, de hecho, no reconoce la cultura europea ni pretende asimilarla, muy al contrario, de forma velada y organizada intenta suplantarla. Las culturas sin puntos de encuentro, corrosivas, excesivamente rígidas, intolerantes y hostiles difícilmente tienen encaje en la sociedad europea.

Quien más sufre ese impacto es la clase trabajadora residente en barrios periféricos de grandes ciudades que ven invadido su entorno vital por oleadas masivas de recién llegados que afecta a la ocupación de espacios públicos, a la mano de obra o al trabajo sumergido.

El resquebrajamiento del Estado del bienestar ha erosionado la convivencia con las nuevas culturas planteando un problema cuando no una amenaza al status y su futuro. En el fondo, los cambios sociales o la crisis económica no son fruto de la inmigración, aunque sí tiene cierta incidencia, no es la responsables de los males de la UE. La dependencia de mercados globalizados, los intereses de una deuda irracional o las políticas fronterizas de la U.E. tendrán mucho que ver con el futuro de la unión.

En las últimas décadas se ha gestado un temor existencial a la inmigración, en efecto, a gran escala las corrientes migratorias son proclives, por necesidad, a establecerse en guetos donde permanece su cultura, lengua y religión.


La idea idílica de una diversidad hermanada, dista mucho de la realidad que afecta a países de la UE cuyas políticas, lejos de buscar soluciones prefieren mirar hacia otro lado, mientras la sociedad incapaz de absorber el coste de tanta inmigración se debate entre paro, recortes y pobreza.


Urge una política europea con los países de origen que establezca cupos y garantice la capacidad receptora de inmigrantes en cada país de la UE en condiciones dignas y viables sin detrimento de la propia sociedad de acogida. Solo así será posible un compromiso cívico sobre la diversidad y la recuperación de valores universales que conciernan a toda la humanidad.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 21 de Abril de 2014

domingo, 20 de abril de 2014

RELIGIOSIDAD DEL GERMI DE PAGESOS


El vínculo del Germi de Pagesos con la Semana Santa es inherente a su propia esencia. Efectivamente si nos remontamos a sus orígenes (el antiguo Gremi d’Hortelans de Santa Magdalena data del 1321 y años más tarde se fusiona con el Gremi de de Bracers de Sant Lorenç), entenderemos que en aquella época la organización gremial era, en su vertiente económica, social y religiosa, la más justa y cristiana del momento.
Los gremios en el siglo XVIII gozaban de autonomía social y eran auténticas instituciones de derecho público Tenían su propio gobierno dentro de una graduación jerárquica entre maestros y trabajadores. La organización interna de cada oficio gremial era libre y de alguna forma independiente.
Los gremios estaban tutelados por administradores llamados regidores o cónsules, que debían tomar juramento a los maestros, oficiales y aprendices. Disponían de sus propias capillas y subyacía un espíritu profundamente religioso en el sentido de la moral respecto a la actividad industrial de la época, lo que hacía prácticamente nulos los escándalos en la administración gremial. Nada que ver con las administraciones de hoy.



Su religiosidad se manifestaba deteniendo las labores agrícolas para el rezo de Ángelus al sonido que emitían las campanas desde la torre de la iglesia al mediodía o marcando, en el almuerzo, el signo de la cruz con la navaja sobre la base del pa de pagès, acciones que si bien no eran exclusivas del gremio si estaban arraigadas en buena parte de la pagesia.
El espíritu corporativo de los gremios, en contraposición con el individualismo liberal y las corrientes socialistas, concebía junto a la propiedad el fin individual familiar y su función social, limitando el uso y apropiación de bienes, subordinándolos al bien común de la sociedad gremial.

A pesar del declive del oficio de payes como actividad personal, la pagesia se mantiene vinculada a cooperativas agrarias, pero su quehacer trasciende al propio oficio y el Gremi de Pagesos se manifiesta como una asociación cultural viva y abierta a la ciudad, organizando actividades tradicionales propias de su identidad cultural y popular como la emblemática manifestación recientemente celebrada del desfile de carruajes y caballerías de los tres Tombs, o la salida cada Navidad para la colocación del pesebre en un punto singular de nuestro territorio, sin olvidar la fiesta de San Antonio Abad con la bendición de animales, la celebración de Sant Isidre, Sta. Magdalena o Sant Llorenç, o los conciertos de corales ofrecidos por Sta. Cecilia y otros actos abiertos como la Cursa de la Mina, en colaboración con el club Tarragona Fondistes, que transcurre desde la la Iglesia de Sant LLorenç en la Plaça de la Pagesia hasta la mina de agua bajo el Francolí que abastecía los cultivos de la zona. Actividades donde, en todas ellas, de forma espontánea participa un buen número de ciudadanos.



Pero la contribución más importante del Gremi de Pagesos a la ciudad es la participación en la Semana Santa con la solemne procesión del viernes de Dolores que transcurre por las calles del casco antiguo, culminando con la presencia en el desfile procesional del Santo Entierro con los misterios de la Piedad y el Santo Sepulcro. Es así que el Gremi con su sección de las Señoras de la Pietat y el Sant Sepulcre substancian la Semana Santa desde el impresionante desfile del Viernes Santo donde la sobriedad, serenidad y recogimiento expresan una identidad propia.

Cabe significar la exposición del Santo Cristo del Gremi en el umbral de su iglesia de San Llorenç, rindiendo a su paso homenaje y veneración los distintos elementos del desfile procesional del Viernes Santo, constituyendo todo un alegato de tradición y religiosidad de lo que representa la Semana Santa para el Germi de Pagesos de Sant Llorenç i Sant Isidre.

                                                                     Luis Álvarez de Vilallonga
                                                                                                                 Tarragona, 19 de Abril de 2014

lunes, 10 de marzo de 2014

LOS NUEVOS MENDIGOS



Quién no ha conocido a aquellas personas que desaliñadas, con cierto aspecto mísero, se apostaban a las puertas de iglesias, esquinas o lugares estratégicos de la ciudad para reunir la calderilla que feligreses o viandantes “generosamente” aliviaban de sus bolsillos o monederos. Hoy continúa habiéndolas aunque su semblante ha mejorado, pero en los últimos tiempos, la crisis ha propiciado la aparición oculta de una nueva figura, que si no se corresponde en la forma y presencia acostumbrada del pobre, indigente o vagabundo, si coincide al menos en un fondo de necesidad y de carencia del que pide.

En efecto; si convenimos que el mendigo es la persona que vive haciendo limosna, la figura de aquel que ha perdido el empleo, el subsidio y no dispone de ninguna fuente de ingresos pero que todavía conserva bienes como vivienda, vehículo y lo propio de aquel que otrora podía vivir dignamente y que hoy, despojado de emolumentos económicos, debe continuar asumiendo cargas familiares, es evidente que ante el drama que debe afrontar, apuradas todas las posibilidades de ayuda por parte del entorno familiar y amistades intimas, no le queda otra posibilidad que acudir en auxilio de personas u organizaciones caritativas o humanitarias que mitiguen su precaria situación, y en ese sentido también son mendigos ya que buena parte de su sustento dependerá de la limosna que obtenga. Aquí es de vital importancia la función que ejercen las parroquias como puntos de distribución de los productos procedentes del banco de alimentos, empresas y particulares.

Esta durísima situación la padecen hoy muchas familias y muchas más están expuestas a ella, de forma que en ningún caso debemos considerarla vergonzosa, humillante o indigna, en todo caso es el paternalista, injusto y engañoso sistema social del estado, con comprometidas lagunas asistenciales, el que conduce escenarios donde cada día cientos de ciudadanos representan la realidad de sus odiseas.

A nivel personal, uno no puede eludir una inmediata reflexión sobre dar y recibir, necesidad y despilfarro, socorro y escepticismo, compromiso e inhibición. Los resortes emocionales del ser humano son imprevisibles; una señal, una imagen, una historia o una vivencia pueden desencadenar una transformación solidaria que provoque la acción de acudir en ayuda del necesitado.

Cada vez es mayor la aportación personal dirigida hacia personas desconocidas en dificultades. La socialización, es decir, el compromiso de un comportamiento social hacia nuestro entorno, genera un sentimiento de satisfacción en nuestro yo interno, una sensación gratificante y exponencial a medida que nuestra generosidad es más compleja y comprometida, y así puede darse la paradoja de que puede ser mayor el sentimiento y necesidad en la acción de dar que la de recibir. La posibilidad de proveer o servir en el anonimato, siendo solo conocedor el beneficiario, revela de forma rotunda el concepto filantrópico que se esconde en el ser humano.

Si bien es cierto que la obligación asistencial básica corresponde al estado y el reparto de la riqueza dista mucho de cumplir niveles aceptables, los principios de toda ética humanista son exigibles a todos los niveles y en todos los países. Cuando los principios sean más importantes que el poder y aceptemos que somos meros administradores de la riqueza y que el fin primordial debe ser el bien general contando con todos los costes sociales, ambientales y humanos, quizá  comience a vislumbrarse un horizonte sin mendigos desheredados de la vida y la pobreza pueda erradicarse.    

Pero más allá de la moral colectiva, la solidaridad o el altruismo no son conceptos innatos de la condición humana; es el amor por los semejantes el que induce en última instancia a la generosidad, al desprendimiento, al esfuerzo y hasta el sacrificio en ayuda al necesitado, en definitiva a la caridad en su más noble y extensa significación.

Luis Álvarez de Vilallonga

Tarragona, 6 de Marzo de 2014             

jueves, 13 de febrero de 2014

LA CRISIS DEL BIENESTAR

A nadie se le escapa que esta crisis está afectando profundamente al bienestar general de la sociedad aunque incida en mayor o menor medida según la renta personal de cada individuo, ya que el impacto social suele asociarse a la capacidad económica individual.

El logro de la transición democrática trajo la implantación de estado del bienestar, que desde finales de los años 70 hasta el 2001 vivió su época dorada, donde todo era abundancia y el Estado repartía prebendas junto a innegables beneficios sociales consolidando un sistema sanitario gratuito y universal con cobertura para toda la ciudadanía, incluyendo a inmigrantes, prestaciones por desempleo, educación pública gratuita, pensiones por jubilación a los 65 años etc. Estos logros produjeron, en términos generales, la erradicación de la pobreza e indigencia y así vivimos los años de bonanza, de pelotazos de burbujas inmobiliarias y de despilfarro. Los nuevos ricos proliferaron, el crédito colmó las ilusiones y aspiraciones de muchos, incluso de aquellos que su estabilidad económica no les permitiese disponer de un “colchón” que amortiguase posibles adversidades, porque en sus circunstancias crediticias era imposible el ahorro. Fue la época de las hipotecas, los créditos para cruzar “el charco”, visitar Nueva York, veranear en Cancún, Santo Domingo o dirigirse hacia el este y descubrir países exóticos. También nos ofrecieron unificar créditos con la tentadora oferta de desprendernos de nuestro utilitario e incluir la financiación de un flamante vehículo de los que hoy denominamos de alta gama.

Pero llegó la crisis en el 2008 aunque fuese reconocida tardíamente, y los castillos en el aire se vinieron abajo, se comenzó a vislumbrar la realidad económica del país, el sistema de bienestar alcanzado se hacía inviable, el coste del aparato político del Estado pasaba factura, y las comunidades autonómicas, otrora tan celebradas, ahora generaban serios problemas presupuestarios con enorme crecimiento de su deuda. Ante tal descalabro, el Gobierno de turno tuvo que hacer frente a las medidas restrictivas impuestas desde Bruselas en evitación de un más que posible rescate, y así las cosas nos toco, como siempre, a los ciudadanos de a pie soportar recortes en todas las coberturas sociales hasta límites insostenibles junto a desahucios inhumanos, al tiempo que nos tragábamos la indecente impunidad de un puñado de dirigentes de cajas de ahorros y otros tantos banqueros tras acudir el Banco de España al rescate de las cajas y entidades bancarias con fondos europeos.

Pero además hemos tenido que aguantar el ridículo ajuste del gasto público en las administraciones, mantener los 17 gobiernos autonómicos con toda clase de dispendios y acomodos a su estatus de poder, infinidad de altos cargos, coches oficiales, infraestructuras inútiles (aeropuertos, líneas de AVE, recintos feriales, pabellones etc.), a todo ello hay que añadir la guinda de nuestros electos representantes, señores diputados y senadores con sus sueldo, dietas y otros emolumentos (cuya cuantía no cuestionamos) pero si el parco y testimonial recorte aplicado ante la actual situación del país, cuando debieran ser los primeros en dar ejemplo de austeridad.

Es hora de poner fin a la ligereza con que se han gestionado los fondos públicos. El imprescindible ajuste al tope máximo de déficit establecido, pasa por la reducción de gastos superfluos en ministerios, comunidades y ayuntamientos, suprimir cargos y afrontar una racional reestructura del sector público, no solo cabe el recorte puro y duro al bienestar del ciudadano.

Al margen de la actual situación, podríamos considerar que el estado del bienestar, invita al incremento de candidatos a funcionarios que sin mayores aspiraciones se adaptan a la seguridad que el Estado les ofrece, y en ese sentido el ciudadano de a pie acostumbrado a excelentes beneficios sociales, hoy debe pagar un sangrante peaje porque un Estado endeudado no puede sufragar la cobertura social comprometida.

El Estado del bienestar tal y como lo hemos conocido es inviable y no volverá a producirse con la misma generosidad. Habrá que reinventarlo o arbitrar nuevas fórmulas adecuadas al nuevo orden social, estructural, económico y fiscal que se avecina; en todo caso nuestro país emergió de situaciones más difíciles y ésta es una más de la que ojalá pronto salgamos.

                                                           Luis Álvarez de Vilallonga

Tarragona 3 de Febrero de 2014

jueves, 26 de diciembre de 2013

TOCAR EL CIELO Y DESCENDER “SENSE FER LLENYA”

El 1 de diciembre de 1998, publicaba en este mismo medio, un artículo titulado “Castells de deu” en alusión al hito que habían logrado els castellers de Vialfranca a la plaça de la Vila; desde entonces, los amantes dels castells, nos las prometíamos muy felices presagiando una escalada de torres de diez, si bien solo cuatro colles era previsible pudiesen atacar una construcción de tal envergadura. En efecto, aquel memorable 15 de noviembre de 1998 dio paso, solo seis días más tarde (22 de noviembre), a otra gesta esta vez protagonizada por els Minyons de Terrassa en la Plaça Vella descarregant el tres de deu amb folre i manilles después de un intento. Luego se fueron sucediendo torres de diez por parte de los vilafranquins: en el 2001, 2002, 2003, 2005, 2006 y 2011, pero siempre carregats.

Ha habido que esperar a San Félix de 2013 para que els Castellers de Vilafranca se sacasen la espinita y completasen majestuosamente su torre de diez, ello denota la enorme dificultad y complejidad que entraña completar esta mastodóntica construcción. Pero els Minyons no perdieron el tiempo y lograron cargar esta torre imposible en 2000, 2004 y 2010 y completarla nuevamente en 2002.
Entre estas dos colles multitudinarias, dio un golpe de autoridad, reivindicando el bressol casteller, la Colla Vella de Valls. Fue en el XVIII Concurs de castells el 8 de octubre de 2000 en la plaza de toros de Tarragona, logrando cargar el tres de deu amb folre i manilles, lo que les valió ganar aquel concurso.

En el món casteller son muchos los que se preguntan dónde está el límite, ciertamente que las técnicas modernas en preparación, cálculo informático de pesos y altura e incorporación de la mujer (aliviando el peso del castell, pero manteniendo el equilibrio, el nervio y el coraje) han supuesto un avance cualitativo, no solo en la consecución de torres de mayor altura sino también en la ejecución y belleza estética, amén de una notable disminución de la llenya en todas las construcciones.
La rivalidad existente entre colles, principalmente las que han obtenido la credencial de colla de nou residiendo en la misma localidad, provoca un incentivo añadido al hecho vestir la camisa de un determinado color, pero más allá de proyectos ilusionantes para alcanzar cotas de mayor altura (castells de gama alta o el techo de diez pisos), ser casteller es un sentir, una forma de relación social, un sello identitario que se refleja en su lema: “Força, equilibri, valor y seny”, síntesis y erudición cabal de una tradición ancestral.

El lema fue extraído de la obra Els Xiquets de Valls, del compositor barcelonés Josep Anselm Clavé i Camps, cuyos versos: "Quina gatzara, quina delícia, al poble cusen els braus Xiquets, quan fan alarde de llur perícia, força, equilibri, valor i seny!constituyen todo un himno al món casteller.
A poco de finalizar la temporada, todavía nos queda la Diada de Tots Sants y en noviembre la de la colla els Minyons de Terrassa, ya podemos afirmar que este ha sido uno de los años gloriosos de los castells. Las colles de nuestra ciudad, con sus enormes actuaciones en las finalizadas fiestas de Santa Tecla, han inscrito en la historia de la plaça castellera tarragonina
una página memorable con construcciones monumentales que nos han hecho vibrar y en ocasiones humedecer los ojos al sentir una inevitable emoción y orgullo viviendo, desde la pinya, la proximidad o la distancia, la genuina y compleja construcción de un extraordinario castell.

Ciertamente que en cuanto al “entre tots ho farem tot”ahora cabe decir “entre tots ho hem fet tot” porque el auténtico tarragoní siempre lleva dentro algo de alma castellera, de esa ilusión, aliento y anónimo compañerismo (germanor) que hacen de esta tradición algo más que construcciones que tocan el cielo y descienden a la tierra; son un sentimiento indefinible que cada uno guarda para sí y que cada año eclosiona con la aparición de las camisas castelleres.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 2 de Octubre de 2013

NAVIDAD, SÍMBOLOS Y OTROS ARTILUGIOS


Siempre me he preguntado porque en estas fechas aun el hombre escéptico ante la Navidad siente la necesidad de festejar, divertirse, celebrar bulliciosamente algo que en su origen nada tiene de lúdico o banal. Los que profesamos la fe cristiana, debiéramos tener bien claro que la navidad, la natividad, es la conmemoración del nacimiento de Jesús y no otra cosa , y la alegría y el gozo que nos invade responde al reconocimiento de lo que supuso la venida del Hijo para redimir al mundo. Tal afirmación podría, y de hecho los es para muchos jocoso, sin embargo es innegable que la Navidad supone una nueva doctrina evangélica de amor, fraternidad, solidaridad y concordia entre los hombres.

Durante mi infancia la Navidad representaba el tradicional belén o pesebre que no podía faltar en cada hogar, la entonación más o menos afinada de los perdurables villancicos, la ilusión de la llegada de los reyes magos de oriente cargados de regalos, que se encargaban de proveer padres, padrinos, tíos y amigos y aquí se acababa la historia.

Hoy la historia ha cambiado o nos la han cambiado y las costumbres y tradiciones ajenas nos han invadido. En Cataluña, afortunadamente hemos conservado el ancestral “cagatió” pero también ha ganado terreno, el abeto, el papá Noel o Santa Claus y al paso que vamos tendremos al Son goku o Bola de drac como símbolos navideños.



Más preocupante es el querer sobreponer el término solsticio sobre la Navidad y adornar calles y plazas de nuestras ciudades con elementos y artilugios más o menos artísticos que excluyen estrellas abetos y todo lo alegórico a la Navidad, pero quizá algún elemento novedoso sí quiera simbolizar alguna otra cosa nada edificante.

La inocencia, real o fingida, se prolongaba hasta los 6 o 7 años. Ahora es imposible mantener el artificio, entre otras cosas porque los regalos llegan antes de reyes. Pero más allá de las tradiciones, las luces, los árboles, los reyes o Santa Claus en su trineo arrastrado por renos, el sentido de la Navidad está extendido por todo el orbe de la tierra y aunque en occidente las fiesta se prolonga con la llegada del nuevo año y la Epifanía, no cabe duda que el mensaje que representa la estrella de oriente y el nacimiento de Jesús caló muy hondo en el mundo a través de los siglos y aún hoy queriéndole atribuir un sentido banal, nadie escapa estos días al espíritu solidario y generoso, especialmente hacia los niños.


¿Que hay de cierto en todo esto para un adulto?, cada cual entenderá su verdad pero es evidente que año tras año Jesús se hace presente en el pesebre de la vida, y es así que en cualquier circunstancia su mensaje nos da pie para renovar cada año el propósito de conseguir un mundo mejor en paz y convivencia, por más que en algunos sectores estas fiestas rezumen materialismo frente a poses de dogma religioso, y así obviando el mensaje de Jesús hemos construido entre todos un mundo de opulencia y miseria donde las diferencias aumentan cada año y a fuerza de ver pisoteadas vidas ajenas la piel se nos endurece y nos alineamos con justificaciones obscenas de los gobiernos poderosos.

Paradójicamente la Navidad genera júbilo y tristeza, generosidad, amor y comprensión, nostalgia y resignación, es un sinfín de sentimientos donde el espíritu afable se instala en las familias como un invitado, un visitante amigo que llega a nuestro hogar, pero, solo por unos días.
¡Feliz Navidad! Un deseo, un tópico, pero también un contrasentido mientas sabemos que medio mundo sufre en Navidad.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 25 de diciembre de 2013

jueves, 12 de diciembre de 2013

"FRACKING"


Desde que el pasado mes de Octubre saltaran las alarmas por los movimientos sísmicos  ocasionados desde la plataforma de almacenamiento submarino de gas Castor, emplazada frente a las costas de Alcanar y Vinaròs, por la perforación del subsuelo y que afectaron, entre otras localidades, a Benicarló, Peñíscola, Ulldecona, l’Ampolla, Deltebre, Amposta o Sant Carles de la Ràpita, casi nadie se había interesado por ese nuevo método de extracción de gas, en realidad no tan nuevo ya que en EEUU se lleva experimentando hace ya unas décadas. Pero, ¿qué significa esta desconocida palabra inglesa, para la que ni siquiera hemos encontrado traducción, y que ahora tanto nos preocupa?

Se trata de una práctica de extracción y almacenamiento de gas, y concretamente consiste en la fractura de forma hidráulica de la roca situada bajo el subsuelo inyectando a alta presión  arena, agua y otros elementos químicos para producir grietas desde la que se libere el gas depositado conduciéndolo a la superficie.

Parece que esta técnica tiene ventajas pero también inconvenientes como los que se han constatado en nuestras costas pero  que no se plantearon ni difundieron en su momento. En nuestro país no se contempla una legislación concreta para este método de explotación, y es un tema que todavía no genera un debate social a nivel general.

Ante la dependencia de energías clásicas como el petróleo o el gas en manos de productores de países cuestionados democráticamente como los del golfo pérsico, Venezuela, Rusia o Argelia, se abre la posibilidad de una alternativa a combustibles fósiles, una vía de salida y una oportunidad de negocio para las empresas.

Partiendo del axioma que establece que el progreso no es gratis y que las nuevas tecnologías y fuentes de energía tienen siempre un coste y riesgo intrínseco, convendrán que una evaluación, seguramente apresurada, por parte de grupos ecologistas radicales, no es precisamente la que nos puedan aportar luz en cuanto a las ventajas o inconvenientes del fracking.
 
Investigaciones llevadas a cabo en EEUU no parecen que planteen serios problemas medioambientales, al menos que justifiquen su prohibición, aun contemplando que la extracción mediante este sistema pudiera contaminar pozos de agua con el riesgo asociado a la aparición de gas metano. Sin embargo no cabe duda que el impacto sísmico producido en nuestras comarcas ha sido considerable generando una alarma justificada ante los aproximadamente 700 seísmos, cuya causa efecto nadie pone en duda, pero que no deja de ser un factor más de riesgo en cuanto a una valoración objetiva de la viabilidad del proyecto.

En términos porcentuales hay que decir  que en EEUU el fracking produce una cuarta parte del gas natural en todo el territorio y en ese sentido parecería que la factura del gas en nuestro país, que depende de la importación casi en un 100%, se vería reducida sensiblemente con las  posibles extracciones que se han detectado en el subsuelo.

Se trata pues de evaluar de forma racional los beneficios y los costes de un método aún por desarrollar a gran escala, cuyo riesgo constituye todavía una incógnita y que supondría analizar  cada almacenamiento, conscientes de que el gas natural  es el combustible más limpio frente al carbón o el petróleo. Y esa es la cuestión, acometer proyectos con las mayores garantías, estudios geológicos y medioambientales posibles y asumibles desde el plano energético, garantizando efectos contaminantes sostenibles, siendo honestos y realistas al considerar utópica una sociedad tecnológica libre de emisiones de dióxido de carbono.

El avance y el progreso pasa por un constante metabolismo socio natural en el marco del debate medioambiental. Tan perjudicial es el alarmismo radical como la agresividad incontrolada al medio por parte de empresas que solo se mueven por intereses particulares.
En este caso ya se ha solicitado el cierre definitivo del almacén Castor.

El fracking está servido planteando un nuevo reto cuya solución debe pasar por un debate equilibrado, ponderado y razonable, asumiendo el tributo que sin duda conlleva siempre todo progreso tecnológico.

Luis Álvarez de Vilallonga
 
Tarragona, 11 de diciembre de 2013