miércoles, 6 de mayo de 2015

TARRAGONA: SEMANA SANTA 2015

Un año más la Semana Santa acelera el pulso de la ciudad con un sinfín de actos que van más allá de la Cuaresma y el Triduo Pascual y se prolongan durante todo el tiempo del año litúrgico, si bien la mayoría se centran en estos días santos. La agenda de actos que coordina la Agrupació d'Associacions de Setmana Santa de Tarragona y organizan las hermandades, cofradías y la propia Agrupación, incluye desde mesas redondas, congreso de cofradías, presentación de opúsculos, conciertos, vía crucis, procesiones y oficios, hasta conferencias, sermones, concursos de dibujo, fotografía o narrativa, exposiciones y un largo etcétera.
 
Pero este año solo faltaba que la Semana Santa fuera escenario de precampaña electoral debido a la proximidad de los comicios municipales; supongo que es inevitable que los candidatos de los diversos partidos políticos acudan a la presentación de opúsculos, procesiones y oficios, aprovechando la ocasión que les brinda el escaparate de la Semana Santa.
 
Nuestra Semana Santa ostenta connotaciones e identidad propia, serenidad, respeto, silencio y recogimiento que deben preservarse, y aquí se plantean ciertos debates entre la religiosidad y el posible "foclore", principalmente en los desfiles procesionales.
 
Es conocido el auge de las bandas de tambores que de forma exponencial han ido creciendo año tras año hasta el punto de que cada cofradía o hermandad dispone de una que acompaña a cada misterio o paso, cuyos componentes, en muchos casos, rozan la tierna infancia, no sé si debiera ponerse coto, sobre todo en el número de participantes, y aquí se produce el primer desencuentro entre los que consideran que éste es un aliciente válido para la iniciación de los más jóvenes a la participación, o los que opinan que esas bandas excesivamente numerosas y ruidosas rompen el silencio, se superponen y forman parte de un "foclore" exento de religiosidad.
 
Otra discrepancia se observa entre los partidarios y detractores de los encuentros de misterios o pasos con las repetidas reverencias que algunos tachan de baile; así años atrás en la Plaza del Rey, una vez finalizada la procesión del Santo Entierro, se producía un emotivo encuentro entre la Soledad y el Santo Sepulcro, que puede considerarse foclorista pero que en el fondo estaba lleno de sentido y contenido religioso, actualmente ya no se celebra, solo el Gremi de Pagesos de Sant Llorenç i Sant Isidre efectúa el encuentro entre la Piedad y el Santo Sepulcro en la solemne Processó dels Dolors que precede al Vía Crucis en la iglesia de Sant Llorenç, y que concentra a numerosísimos fieles y publico contemplando impávidos el encuentro de los misterios bajo un silencio sepulcral solo roto por el sonido de las cajas chinas y redoble del tambor que marca las reverencias.
 
 
Esto es solo una muestra de algunas discrepancias entre los que opinan que los actos de la Semana Santa debieran ser eminentemente religiosos y exentos de toda manifestación festiva, o quienes piensan que más allá de la religiosidad, la tradición y la dimensión de este acontecimiento universal (la muerte y resurrección de Jesús)trascienden al hecho religioso.
 
En realidad la Semana Santa es de todos, creyentes o no, solo es exigible respeto y seriedad de cuantos participan en ella o la presencian, es así como se ha ganado la admiración y prestigio de cuantos nos visitan en estos días.
 
Tarragona, 2 de abril de 2015
Luis Álvarez de Vilallonga
 





                  

domingo, 12 de abril de 2015

UCRANIA EN LA ENCRUCIJADA


El derribo del vuelo MH17 y la anexión de Crimea a Rusia a comienzos del pasado año, han provocado una situación preocupante y delicada en una Europa que a corto o medio plazo deberá plantearse, consolidada la unión monetaria, iniciar avances en cuestiones política y fiscal sin los que el proyecto europeo carecería de garantías de futuro.

No cabe duda que Ucrania era un firme candidato para formar parte de la UE aun considerando sus vínculos culturales e históricos con Rusia. Es posible que buena parte de los ucranianos sueñen con Europa; no hay que olvidar que su historia ha sido una continua lucha por lograr su liberación o soberanía. Desde la invasión mongólica, pasando por el pacto de unión del líder cosaco con los zares rusos, las represiones de Catalina II, el sometimiento de los campesinos por el Ejército Rojo, las masacres bolcheviques, o el exterminio y purgas masivas de Stalin tras la Segunda Guerra Mundial, Ucrania ha sido un país convulso y vulnerado.
 

Cuando las tropas rusas violaron la frontera de Ucrania para anexionarse la península de Crimea, nadie reaccionó ante un hecho de extrema gravedad porque las consecuencias no solo afectaban a un país soberano, también a Europa. Putin con la usurpación de Crimea ha agredido la legitimidad de un Estado al tiempo que lanzaba un implícito desafío a Europa, argumentando cínicamente que su ejército salvaguardaba a los ciudadanos de origen ruso.

Una vez más se imponía la razón de las armas mientras Europa permanecía vacilante, expectante e indolente, incapaz de tomar una iniciativa, mientras los independentistas pro rusos provocaban un simulacro de elecciones orquestadas bajo el control de las tropas de ocupación. Putin ha iniciado una guerra encubierta que ha reactivado un nacionalismo ucraniano en una sociedad donde el 50% tiene el ruso como lengua materna aunque el otro 50% también lo domina. La situación de la ciudadanía ucraniana es compleja y difícil; por una parte anhelan la libertad que se respira en los países de la UE y, por otra, pro rusos abogan por una autodeterminación secesionistas dentro de la propia Ucrania.

Así las cosas y ante el incierto alto el fuego alcanzado en Minsk, es más que probable que las facciones con cientos de bajas en sus filas, y sobre todo las muertes en la población civil, no acepten cualquier acuerdo porque los allegados a las víctimas, seguramente no perdonen la grave agresión militar con miles de muertos. La diplomacia debe jugar un papel incuestionable pero la UE necesita el apoyo de Estados Unidos para mediar en un conflicto en el que Rusia es quien ha violado militarmente las fronteras de Ucrania, pero también es necesaria una fuerza militar disuasoria en contraposición a la exhibición soviética. Putin sabe que Europa sola no intervendrá militarmente, pero las sanciones pueden debilitar sus pretensiones, sin embargo solo una unión solidaria de Europa puede mermar la dependencia de suministros energéticos de Rusia.

En esta crisis de ucraniana se juegan intereses y soberanías que pueden decidir el futuro de la UE. Lo que está en juego es el poder de los Estados, de los bloques que han ido perdiendo su hegemonía y del nuevo orden mundial que se avecina. Las ideas sobre política y sociedad hace tiempo que escaparon del encorsetamiento decimonónico, hoy ideas sublimes podrían tener  cabida aunque no alcancen valor efectivo y los pueblos obligados por la irreversible globalización tecnológica buscan el abrigo, al margen de sus ancestros, en valores universales (vida, amor, paz, libertad, justicia)    que no entienden de razas, ni credos.
El espectáculo moral repugnante que ofrecen ciertos gobernantes en este y muchos otros affaires, provocando consciente e impunemente la muerte de miles de civiles en el ejercicio de un poder hegemónico despiadado e irracional, nos cuestiona nuevamente si continua vigente  el humanismo liberal del siglo XIX de los Chesterton o Victor Hugo.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 15 de febrero de 2015             




MAS NUEVE MESES MÁS


Efectivamente, después de un sinfín de especulaciones, muchos catalanes hemos sentido alivio después del anunciado final anticipado de una legislatura autonómica que se hacía ingobernable sin el imprescindible apoyo de ERC en un parlamento, que se preveía paralizado e inoperante.
Mas; un político que arrincono el seny català a cambio de un pretendido mesiánico independentismo, tan edénico como irreal, una utopía arrastrada por interpretaciones históricas interesadas,  sesgadas y arbitrarias. Un personaje que se ha hecho notable a fuerza de lanzar órdagos, retos y desafíos al Estado (del cual forma parte), de ignorar al Tribunal Constitucional, discriminando a la Cataluña que no comulga con sus postulados y fracturando una sociedad que convivía en armonía. Un político que se echó, contra natura, en brazos de un socio que lo embauco, haciéndole transitar por arenas movedizas y senderos engañosos e inútiles, pero esquivando cualquier responsabilidad política, para finalmente forzar unas elecciones anticipadas cuya rentabilidad fuera productiva para Junqueras y contraproducente para Mas.

Es evidente que ante la prohibición de la consulta y el pulso pretendido con la osada desobediencia, Mas esperaba una reacción de fuerza policial por parte del gobierno, que inteligentemente no se produjo (pudiendo legalmente haberlo hecho) y así el Estado actuó aplicando los mecanismos legales a quien incumple las decisiones de los altos tribunales.

Pero el sueño de la independencia para Cataluña, entre otras connotaciones, también pretendería encubrir acciones y actuaciones cuestionables, parece que enterraría una serie de asuntos pendientes, cuanto menos incómodos de inciertos resultados en el ámbito  político, judicial, público y privado, y las prisas, la improvisación, el deseo más que la realidad de acelerar un complejo proceso soberanista, condujo a promover proclamas secesionistas, manifestaciones multitudinarias, cadenas humanas y uves llenas de senyeras y esteladas; todo para autoconvencerse erróneamente de que la mayoría del pueblo catalán respondería mayoritariamente.

Cuando se quiere abordar una empresa de tal calado y magnitud, primero debe conocerse con  rigor el apoyo con que se cuenta, y es evidente que si nos atenemos a la pseudo consulta efectuada, los números no cuadran con la euforia y autocomplacencia independentista. En efecto  dos tercios de los catalanes no votaron, y así se me antoja imposible alcanzar ningún objetivo, los que depositaron su voto no sobrepasaron los 2.300.000 contabilizando los menores de 16 años, y de éstos solo un 20% marcó las dos casillas del sí.


Para ser realista uno piensa que la verdadera oposición a la independencia de Cataluña, se encuentra en el propio principado y que el problema se  ha querido emponzoñar lanzando soflamas desde el seno del gobierno autonómico contra el gobierno central. Con todo el sueño de edén independentista continua vigente en muchos ciudadanos, es así que Cataluña necesita de una alternativa que resuelva el problema por la vía de la negociación con Madrid; pero ahora corren tiempos distintos y no es lo mismo negociar en la abundancia que a cuestas con una demoledora crisis, y los apoyos en la cámara para otorgar la gobernabilidad a los partidos hegemónicos parece que tienen fecha de caducidad a tenor del próximo arco parlamentario que anuncian las encuestas, pero de aquí a entonces todavía habrá mucho que hablar. Primero habrá que considerar los resultados de las autonómicas en Andalucía y valorar los comicios municipales y observar en Cataluña si la oposición a la independencia se manifiesta masivamente en unas elecciones autonómicas postuladas por muchos en clave secesionista.

Luis Álvarez de Vilallonga     
Tarragona, 6 de febrero de 2015 
 
 

martes, 17 de febrero de 2015

A DÓNDE NOS LLEVA EL SIGLO XXI

Comienza el decimo quinto año de este siglo y a pesar de los malos antecedentes, crisis económica, conflictos bélicos en Siria, Palestina, Afganistán o Ucrania, secuestros y asesinatos, o la última masacre perpetuada en Paris por yihadistas radicales; la civilización avanza y confiamos en la capacidad del hombre para mejorar.
Si tomamos como referencia      
 el siglo pasado podríamos ser optimistas ya que si bien es verdad que fue el que abrió las puertas del progreso, lo que paradójicamente lo empaña son las ingentes guerras provocadas con el saldo de millones de muertos, pero lo que vergonzosamente lo estigmatiza son los masivos exterminios humanos producidos. La revolución china de 1911 y el advenimiento de la República, el encumbramiento de Mao Tse-Tung, la revolución rusa de 1917 derribando la dinastía de los Romanov hasta la instauración del estado socialista de Lenin, el tercer Reich con la llegada de Hitler al poder en 1933 y el genocidio judío o las purgas de Stalin y los exterminios en Camboya del líder de los Jemeres rojos Pol Pot.

Ante tal panorama de barbarie en el siglo que dejamos atrás, es fácil pronosticar una deseable mejora en el que nos toca vivir y una concienciación en el seno de las organizaciones mundiales y de quienes rigen los destinos de las naciones que eviten tantas atrocidades. Pero me temo que no existe una solución definitiva que resuelva los enfrentamientos entre pueblos; la ley del más fuerte ha prevalecido sin considerar lo justo ante un determinado conflicto, porque el principio de justicia no emana del hombre sino que se lo arroga en usufructo usurpadándolo a cualquier umbral de inteligencia suprema o deidad, y así el hombre mesiánico, para alcanzar una sociedad libre y justa, no ha dudado en aplicar con toda brutalidad y transgresión el pronunciamiento de que el fin justifica los medios.
Hoy el terrorismo que prolifera en el mundo, es una nueva forma de guerra vil y mezquina, se adoctrina a hombres y mujeres capaces, con la conciencia tranquila, de matar decapitando, torturando, degollando o inmolándose con explosivos masacrando a inocentes. Es el fruto de una monstruosa concepción de doctrinas fundamentalistas que conducen a un fanatismo ciego e irracional, es la barbarie llevada a extremos de radicalización. Este fanatismo parece no tener límites. ISIS (Estado Islámico de Irak y el levante), Boko Haram en Nigeria o la yihadista Al Qaeda, son organizaciones o redes terroristas frente a las que occidente se enfrenta impotente en a una guerra pseudoreligiosa donde la vida y la muerte cohabitan en un mismo plano y con la problemática de demostrar quién financia a estas organizaciones terroristas.

La estupidez humana no entiende que la libertad absoluta no existe de forma que la transgresión de la línea que afecta al derecho natural del hombre y por extensión de los pueblos, plantea serias dificultades jurídicas según los códigos en que los que nos movamos, y así conciliar el poder con la igualdad o la justicia es pura utopía. Cuando los más dotados manejan las libertades, deben ser controlados para evitar que el poder omnímodo se imponga en detrimento de más débiles.

Se me antoja que en este siglo no habrá otra forma de conseguir acomodar valores fundamentales universales que armonicen libertad, igualdad, seguridad, justicia, paz, y a la postre felicidad en la forma de entender la vida entre oriente y occidente, entre una concepción laica o religiosa que; establecer compromisos, pactos, formulas compatibles, compromisos que respeten la diversidad de cada sociedad, huyendo de planteamientos tiránicos, fundamentalistas o fanáticos, y establecer un marco común y recíproco de racionalidad y convivencia en tolerancia y comprensión. De otra forma solo cabe el blindaje de Europa frente a la amenaza del fundamentalismo islámico con medidas que pudieran repugnar a una democracia abierta y civilizada pero que ante tanta barbarie obliga a reflexionar que nos ha conducido a esta situación tan alarmante al constatar que tenemos al enemigo conviviendo en nuestra propia casa.

Un grave problema cuya solución, sin duda, pasa por el consenso y colaboración de todos los países libres, democráticos y comprometidos con los derechos humanos. Un reto que nos plantea el siglo XXI para generaciones venideras.

Luis Álvarez de Vilallonga

Tarragona, 09 de enero de 2015 
 
 
 
 
 
 

lunes, 22 de diciembre de 2014

NAVIDADES LAICAS

El título provisto de este artículo, bien podría circunscribirse a la figura retórica oximorón, ya que  Navidad y laicismo tendrían un significado opuesto o en todo caso antagónico, pero en realidad, y a fuerza de descontextualizar el término Navidad, darle preponderadamente  un sentido lúdico, festivo, comercial o consumista, buena parte de la sociedad se ha olvidado de lo que verdaderamente significa, asociándolo a días de fiesta y vacaciones  que por otra parte y complementariamente no está en contraposición con la auténtica vivencia de la culminación del tiempo de adviento.
Para uno (creyente y practicante) la Navidad es un tiempo feliz. Cierro los ojos y me remonto a mi infancia. Eran tiempos en que tradicionalmente se creía en los Reyes Magos, en el “caga tió”, en la ilusión de ver el árbol iluminado, pero sobre todo en la esperada construcción del belén; aquellas figuritas de barro, los rebaños de ovejas y cabras, los ríos de papel de plata, los puentes y las casitas de corcho, el “cagané” que siempre intentábamos ubicar  en un lugar semioculto, o aquel musgo tierno recién cogido del campo; finalmente el pesebre presidido por la estrella de oriente y en el interior del establo la mula y el buey, la sagrada familia, José, María y el niño Jesús, y adorando, los reyes magos sobre camellos, caballos o a pie llegados para ofrecerle oro, incienso y mirra.
Los villancicos no faltaban en cada hogar, y la familia se reunía tras la misa del gallo para degustar neules y turrons. El 25 escudella con galets i carn d’olla amb ceba, col, patata, cigrons, botifarra blanca i negre  y luego el tradicional capó rostit i farcit amb panses, prunes i pinyons.
Eran tiempos en que la  Navidad tenía toda la magia, encanto y significado. Hoy la Navidad continua presente pero, para muchos, las connotaciones religiosas han quedado apartadas. Cierto es que cada cual tiene el derecho a creer o no lo que considere y celebrarla en coherencia con sus convicciones, pero para los cristianos la Natividad es ante todo la conmemoración del nacimiento de Jesús, su llegada al mundo para redimirnos. Pero también de las virtudes cristianas se derivan los valores humanos que en estos días la gente de bien pone de manifiesto, la caridad, la solidaridad, la tolerancia y comprensión, la amistad, la generosidad y la entrega, todo esto debiera generar alegría, felicidad, reconciliación, perdón y paz.
No cabe duda que la Navidad perdurará en el tiempo porque es amor, y así como las tradiciones, costumbres y modas, se pierden, modifican o substituyen; la Navidad supera a lo humano porque su génesis es la esencia del espíritu divino de nuestra fe.
Tarragona, 22 de Diciembre de 2014
Luis Álvarez de Vilallonga               










sábado, 6 de diciembre de 2014

DINERO, ESA DIOSA SIN NOMBRE


Parece, por lo poco que uno sabe, que no existe constancia, y concretamente entre los antiguos amanuenses del siglo II a. C., de un nombre que identifique a la diosa dinero si no es considerar el vocablo dinero como el calificativo de la propia diosa. En cualquier caso  la semiótica o sistema de signos no revela a los eruditos ni siquiera la existencia de aforismos en cuanto a una evidencia  lingüística identificativa.
Hoy en que cada día los medios ya no nos sorprenden con la aparición de nuevas corrupciones en cadena, imputación de de personajes, que teníamos por honestos, y toda clase de tramas y fraudes  para enriquecerse y eludir al fisco;  una visión retrospectiva nos revela que la sociedad de hoy no es mejor que la de siglos pasados, quizá el refinamiento, sutileza e ingenio para enriquecerse ha mejorado pero el fondo continua siendo el mismo. El egoísmo humano no tiene límites y la tentación a aceptar la prebenda, dádiva o soborno como solución a una determinada situación personal puede ser en determinados casos comprensible pero nunca justificada y  a todas luces reprobable.       
 No cabe duda cabe duda que la riqueza, la pecunia, la abundancia, los tesoros, las joyas, el oro, a través de la historia han sido motivo de disputas, enfrentamientos, guerras y toda clase de escarnios y asesinatos pero, la “Diosa dinero”, ese patrón de riqueza, no debe forzosamente anatematizarse ni asociarse necesariamente a la corrupción. En efecto, la riqueza puede ser perfectamente asumible si no va acompañada de ciertos aditivos letales. La avaricia, la usura, el lucro como especulación, son evidencias de un excesivo amor por el dinero y pueden resultar indecentes ante la desigualdad social, y así nuestra conciencia, formada en la religión o el humanismo cristiano, muestra cierto pudor por la opulencia sin llegar a anatematizarla como ocurre desde la perspectiva del ascetismo religioso o las clausuras monásticas, sin embargo también las teologías, la ética de los estoicos o filósofos que se precien, transitan por la riqueza comedida y equitativa.
Nuestro siglo ha llegado a límites insospechados de formas, métodos y procedimientos corruptos; en la sociedad de hoy la especulación económica, la apropiación indebida, la prevaricación, la estafa, el fraude, la malversación de caudales públicos o el blanqueo de capitales, adquieren un componente salvaje e inhumano y la avaricia no encuentra satisfacción ni límites; la obsesión por el dinero se convierte en locura, vicia la existencia y escapa al control racional de quien emprende esta frenética carrera; contrabando, prostitución, armas o droga, es entonces cuando el dinero despide olor a muerte.
Por otra parte no seriamos justos sin reconocer aquella riqueza alcanzada con el esfuerzo honesto, el ingenio, la emprendeduría (hoy tan elogiada), el riesgo y la habilidad para invertir y acrecentar valores financieros. Es así que la condición de la naturaleza humana tiende a envidiarla y fiscalizarla, pero es perfectamente lícito luchar por alcanzarla.
Pero esa diosa sin nombre carece de entrañas, es desvergonzada, abyecta, inmisericorde, depredadora, explotadora, vil, mezquina, miserable, y así podría añadir todos los calificativos degradantes habidos y por haber; en efecto no podría ser de otra forma cuando uno piensa en el dinero que genera la prostitución infantil, el negocio de órganos vitales, los capos de la droga, el tráfico de armas, las mafias del soborno, la  extorsión  y el crimen o como,  de forma sangrante, el dinero corrupto ha sido el aliento de la política. Así esa diosa consagra el dinero todopoderoso y sometido a ella, la miseria se arrastra oculta desde los estratos más  deprimidos hasta las ruinas financieras, donde el suicidio es el tributo al fracaso, pero también  barrios marginales, donde niños escudriñan en vertederos, prostíbulos afincados en la vida de madres obligadas a sobrevivir, o tullidos, mendigos y desheredados de la tierra albergados en megalópolis que los exprimirá hasta su consumación.
Un prestigioso periodista, contertulio de La noche en 24 horas de TVE, aludía a Moisés cuando descendió del monte Sinaí con las Tablas de la Ley, encontrando al pueblo israelita venerando a un becerro de oro que habían construido fundiendo metales preciosos. Una oportuna reflexión bíblica que me lleva a considerar que en ese sentido nada ha cambiado;  desgraciadamente buena parte de la humanidad hoy continúa adorando al becerro de oro.
Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 1 de Diciembre de 2014







domingo, 2 de noviembre de 2014

SECTARISMO Y NACIONALISMO

Uno de los actos cívicos más democráticos, aunque también aventurados, es el  razonamiento  público con exposición de argumentos que aborden una querella social  a favor o en contra.

El fondo de la cuestión es el poder político, en efecto, cualquier vocablo sobre el tema que nos ocupa (nacionalismo, separatismo, secesionismo o independentismo) conduce finalmente a la implantación del poder emergente frente al legalmente establecido.

La historia nos muestra como siempre, desde el poder, se ha intentado adoctrinar a las masas utilizando cualquier medio e instrumento, hasta el juego con los sentimientos. Esta práctica universal puede entenderse en oligarquías, dictaduras, o pseudo- democracias de corte populista, pero en democracias avanzadas no debieran tener cabida, sin embargo sigue ocurriendo. Partidos instalados en el gobierno lanzan proclamas nacionalistas desde medios públicos y privados subvencionados con fines propagandísticos, esgrimiendo toda clase de argumentos, historia adulterada o análisis arbitrarios sin detenerse a considerar la posibilidad de que un discurso continuado, porfiado y tenaz pueda escapar al control de multitudes  y provocar un enfrentamiento callejero de consecuencias imprevisibles; de hacho la fractura de la sociedad catalana es evidente y preocupante.

El creciente y vociferante independentismo en Cataluña tiene su explicación y principio embrionario no en el pueblo llano sino en la clase política que pretende así perpetuar su hegemonía ejerciendo un poder mesiánico sobre las masas.  La manipulación de la historia alimenta resentimientos, animadversiones y hasta enfrentamientos cuando la ignorancia o la ingenuidad es terreno abonado para el engaño y las medias verdades.

En los últimos años el sentimiento nacionalista ha sido alentado desde los medios públicos y desde el poder político, pero también es cierto que  el problema lingüístico, económico, fiscal y de endeudamiento, han favorecido ese crecimiento de abajo a arriba, donde el paro, los recortes y la pobreza han alimentado el sentimiento secesionista, porque parece que toda la responsabilidad en la falta de recursos proviene del Gobierno Central, recordemos la célebre frase  “España nos roba”.

Hoy disputas sectarias se producen en el seno de muchas familias cuando hace solo unos años gozaban de buena armonía, entendimiento y respeto a diferentes criterios y posicionamientos políticos. Ahora parece que el problema social de empobrecimiento, cultural, étnico o religioso queda minimizado ante el órdago independentista de CiU ERC, ANC u Òmnium.

La aventura independentista, parece que se desinfla. El globo secesionista hinchado por historiadores folcloristas y filólogas de palacio, que sacrifican el contexto histórico cuando interesa y extrapolan hechos, acontecimientos y episodios, dándoles el sentido que buscan que no se corresponden con la realidad, y así han dejado lamentables escenarios de enfrentamientos estúpidos y sectarios con símbolos de banderas, cantos y ese victimismo permanente que distancia a unos pueblos de otros.
Hay mitos i perjuicios que debieran quedar disipados. Los nacionalismos periféricos, durante los 40 años de franquismo fueron discriminados cultural e ideológicamente, sin embargo parece que ahora hay que regenerar todo lo que se perdió, que no fue mucho ni poco, y que en todo caso se ha recuperado a marchas forzadas; pero hay que pensar que en ese nacionalismo no todo es progresista (si se me permite utilizar este término tan ambiguo y manipulado), por sí misma la ideología nacionalista es un término que expresa una corriente reaccionaria y discriminatoria y consecuentemente de raíces antidemocráticas.  

Próximos al 9N parece que la consulta, aunque previsiblemente masiva,  no dejará de ser un simulacro sin mayor trascendencia formal. En cualquier caso la incertidumbre sobre el hecho y sus consecuencias se mantendrá hasta el último momento aunque a nadie escapa que el problema catalán es real e irreversible y habrá que encontrar una solución negociada, y esa negociación pasa por una reforma constitucional. Habrá que esperar a las próximas legislativas y la composición de fuerzas en un nuevo arco parlamentario, que se me antoja variopinto, para consensuar las tres quintas partes de las cámaras para cierto articulado y los dos tercios para los Títulos Preliminar, 1º y 2º, y acometer esa reforma que está llamando a las puertas del Congreso que, no solo debe afectar al tema catalán sino a otros muchos aspectos y capítulos  de la Carta Magna cuya actualización no debiera demorarse atendiendo a la demanda de las nuevas generaciones, ajenas a aquellas Cortes Constituyentes que sirvieron entonces para consensuar pacíficamente el cambio vital a una Nueva Ley Constitucional que hoy garantiza nuestro estado de derecho, y que por tanto debemos acatar y respetar en tanto no se modifique a través de los mecanismos democráticos establecidos.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 28 de Octubre de 2014