jueves, 26 de diciembre de 2013

TOCAR EL CIELO Y DESCENDER “SENSE FER LLENYA”

El 1 de diciembre de 1998, publicaba en este mismo medio, un artículo titulado “Castells de deu” en alusión al hito que habían logrado els castellers de Vialfranca a la plaça de la Vila; desde entonces, los amantes dels castells, nos las prometíamos muy felices presagiando una escalada de torres de diez, si bien solo cuatro colles era previsible pudiesen atacar una construcción de tal envergadura. En efecto, aquel memorable 15 de noviembre de 1998 dio paso, solo seis días más tarde (22 de noviembre), a otra gesta esta vez protagonizada por els Minyons de Terrassa en la Plaça Vella descarregant el tres de deu amb folre i manilles después de un intento. Luego se fueron sucediendo torres de diez por parte de los vilafranquins: en el 2001, 2002, 2003, 2005, 2006 y 2011, pero siempre carregats.

Ha habido que esperar a San Félix de 2013 para que els Castellers de Vilafranca se sacasen la espinita y completasen majestuosamente su torre de diez, ello denota la enorme dificultad y complejidad que entraña completar esta mastodóntica construcción. Pero els Minyons no perdieron el tiempo y lograron cargar esta torre imposible en 2000, 2004 y 2010 y completarla nuevamente en 2002.
Entre estas dos colles multitudinarias, dio un golpe de autoridad, reivindicando el bressol casteller, la Colla Vella de Valls. Fue en el XVIII Concurs de castells el 8 de octubre de 2000 en la plaza de toros de Tarragona, logrando cargar el tres de deu amb folre i manilles, lo que les valió ganar aquel concurso.

En el món casteller son muchos los que se preguntan dónde está el límite, ciertamente que las técnicas modernas en preparación, cálculo informático de pesos y altura e incorporación de la mujer (aliviando el peso del castell, pero manteniendo el equilibrio, el nervio y el coraje) han supuesto un avance cualitativo, no solo en la consecución de torres de mayor altura sino también en la ejecución y belleza estética, amén de una notable disminución de la llenya en todas las construcciones.
La rivalidad existente entre colles, principalmente las que han obtenido la credencial de colla de nou residiendo en la misma localidad, provoca un incentivo añadido al hecho vestir la camisa de un determinado color, pero más allá de proyectos ilusionantes para alcanzar cotas de mayor altura (castells de gama alta o el techo de diez pisos), ser casteller es un sentir, una forma de relación social, un sello identitario que se refleja en su lema: “Força, equilibri, valor y seny”, síntesis y erudición cabal de una tradición ancestral.

El lema fue extraído de la obra Els Xiquets de Valls, del compositor barcelonés Josep Anselm Clavé i Camps, cuyos versos: "Quina gatzara, quina delícia, al poble cusen els braus Xiquets, quan fan alarde de llur perícia, força, equilibri, valor i seny!constituyen todo un himno al món casteller.
A poco de finalizar la temporada, todavía nos queda la Diada de Tots Sants y en noviembre la de la colla els Minyons de Terrassa, ya podemos afirmar que este ha sido uno de los años gloriosos de los castells. Las colles de nuestra ciudad, con sus enormes actuaciones en las finalizadas fiestas de Santa Tecla, han inscrito en la historia de la plaça castellera tarragonina
una página memorable con construcciones monumentales que nos han hecho vibrar y en ocasiones humedecer los ojos al sentir una inevitable emoción y orgullo viviendo, desde la pinya, la proximidad o la distancia, la genuina y compleja construcción de un extraordinario castell.

Ciertamente que en cuanto al “entre tots ho farem tot”ahora cabe decir “entre tots ho hem fet tot” porque el auténtico tarragoní siempre lleva dentro algo de alma castellera, de esa ilusión, aliento y anónimo compañerismo (germanor) que hacen de esta tradición algo más que construcciones que tocan el cielo y descienden a la tierra; son un sentimiento indefinible que cada uno guarda para sí y que cada año eclosiona con la aparición de las camisas castelleres.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 2 de Octubre de 2013

NAVIDAD, SÍMBOLOS Y OTROS ARTILUGIOS


Siempre me he preguntado porque en estas fechas aun el hombre escéptico ante la Navidad siente la necesidad de festejar, divertirse, celebrar bulliciosamente algo que en su origen nada tiene de lúdico o banal. Los que profesamos la fe cristiana, debiéramos tener bien claro que la navidad, la natividad, es la conmemoración del nacimiento de Jesús y no otra cosa , y la alegría y el gozo que nos invade responde al reconocimiento de lo que supuso la venida del Hijo para redimir al mundo. Tal afirmación podría, y de hecho los es para muchos jocoso, sin embargo es innegable que la Navidad supone una nueva doctrina evangélica de amor, fraternidad, solidaridad y concordia entre los hombres.

Durante mi infancia la Navidad representaba el tradicional belén o pesebre que no podía faltar en cada hogar, la entonación más o menos afinada de los perdurables villancicos, la ilusión de la llegada de los reyes magos de oriente cargados de regalos, que se encargaban de proveer padres, padrinos, tíos y amigos y aquí se acababa la historia.

Hoy la historia ha cambiado o nos la han cambiado y las costumbres y tradiciones ajenas nos han invadido. En Cataluña, afortunadamente hemos conservado el ancestral “cagatió” pero también ha ganado terreno, el abeto, el papá Noel o Santa Claus y al paso que vamos tendremos al Son goku o Bola de drac como símbolos navideños.



Más preocupante es el querer sobreponer el término solsticio sobre la Navidad y adornar calles y plazas de nuestras ciudades con elementos y artilugios más o menos artísticos que excluyen estrellas abetos y todo lo alegórico a la Navidad, pero quizá algún elemento novedoso sí quiera simbolizar alguna otra cosa nada edificante.

La inocencia, real o fingida, se prolongaba hasta los 6 o 7 años. Ahora es imposible mantener el artificio, entre otras cosas porque los regalos llegan antes de reyes. Pero más allá de las tradiciones, las luces, los árboles, los reyes o Santa Claus en su trineo arrastrado por renos, el sentido de la Navidad está extendido por todo el orbe de la tierra y aunque en occidente las fiesta se prolonga con la llegada del nuevo año y la Epifanía, no cabe duda que el mensaje que representa la estrella de oriente y el nacimiento de Jesús caló muy hondo en el mundo a través de los siglos y aún hoy queriéndole atribuir un sentido banal, nadie escapa estos días al espíritu solidario y generoso, especialmente hacia los niños.


¿Que hay de cierto en todo esto para un adulto?, cada cual entenderá su verdad pero es evidente que año tras año Jesús se hace presente en el pesebre de la vida, y es así que en cualquier circunstancia su mensaje nos da pie para renovar cada año el propósito de conseguir un mundo mejor en paz y convivencia, por más que en algunos sectores estas fiestas rezumen materialismo frente a poses de dogma religioso, y así obviando el mensaje de Jesús hemos construido entre todos un mundo de opulencia y miseria donde las diferencias aumentan cada año y a fuerza de ver pisoteadas vidas ajenas la piel se nos endurece y nos alineamos con justificaciones obscenas de los gobiernos poderosos.

Paradójicamente la Navidad genera júbilo y tristeza, generosidad, amor y comprensión, nostalgia y resignación, es un sinfín de sentimientos donde el espíritu afable se instala en las familias como un invitado, un visitante amigo que llega a nuestro hogar, pero, solo por unos días.
¡Feliz Navidad! Un deseo, un tópico, pero también un contrasentido mientas sabemos que medio mundo sufre en Navidad.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 25 de diciembre de 2013

jueves, 12 de diciembre de 2013

"FRACKING"


Desde que el pasado mes de Octubre saltaran las alarmas por los movimientos sísmicos  ocasionados desde la plataforma de almacenamiento submarino de gas Castor, emplazada frente a las costas de Alcanar y Vinaròs, por la perforación del subsuelo y que afectaron, entre otras localidades, a Benicarló, Peñíscola, Ulldecona, l’Ampolla, Deltebre, Amposta o Sant Carles de la Ràpita, casi nadie se había interesado por ese nuevo método de extracción de gas, en realidad no tan nuevo ya que en EEUU se lleva experimentando hace ya unas décadas. Pero, ¿qué significa esta desconocida palabra inglesa, para la que ni siquiera hemos encontrado traducción, y que ahora tanto nos preocupa?

Se trata de una práctica de extracción y almacenamiento de gas, y concretamente consiste en la fractura de forma hidráulica de la roca situada bajo el subsuelo inyectando a alta presión  arena, agua y otros elementos químicos para producir grietas desde la que se libere el gas depositado conduciéndolo a la superficie.

Parece que esta técnica tiene ventajas pero también inconvenientes como los que se han constatado en nuestras costas pero  que no se plantearon ni difundieron en su momento. En nuestro país no se contempla una legislación concreta para este método de explotación, y es un tema que todavía no genera un debate social a nivel general.

Ante la dependencia de energías clásicas como el petróleo o el gas en manos de productores de países cuestionados democráticamente como los del golfo pérsico, Venezuela, Rusia o Argelia, se abre la posibilidad de una alternativa a combustibles fósiles, una vía de salida y una oportunidad de negocio para las empresas.

Partiendo del axioma que establece que el progreso no es gratis y que las nuevas tecnologías y fuentes de energía tienen siempre un coste y riesgo intrínseco, convendrán que una evaluación, seguramente apresurada, por parte de grupos ecologistas radicales, no es precisamente la que nos puedan aportar luz en cuanto a las ventajas o inconvenientes del fracking.
 
Investigaciones llevadas a cabo en EEUU no parecen que planteen serios problemas medioambientales, al menos que justifiquen su prohibición, aun contemplando que la extracción mediante este sistema pudiera contaminar pozos de agua con el riesgo asociado a la aparición de gas metano. Sin embargo no cabe duda que el impacto sísmico producido en nuestras comarcas ha sido considerable generando una alarma justificada ante los aproximadamente 700 seísmos, cuya causa efecto nadie pone en duda, pero que no deja de ser un factor más de riesgo en cuanto a una valoración objetiva de la viabilidad del proyecto.

En términos porcentuales hay que decir  que en EEUU el fracking produce una cuarta parte del gas natural en todo el territorio y en ese sentido parecería que la factura del gas en nuestro país, que depende de la importación casi en un 100%, se vería reducida sensiblemente con las  posibles extracciones que se han detectado en el subsuelo.

Se trata pues de evaluar de forma racional los beneficios y los costes de un método aún por desarrollar a gran escala, cuyo riesgo constituye todavía una incógnita y que supondría analizar  cada almacenamiento, conscientes de que el gas natural  es el combustible más limpio frente al carbón o el petróleo. Y esa es la cuestión, acometer proyectos con las mayores garantías, estudios geológicos y medioambientales posibles y asumibles desde el plano energético, garantizando efectos contaminantes sostenibles, siendo honestos y realistas al considerar utópica una sociedad tecnológica libre de emisiones de dióxido de carbono.

El avance y el progreso pasa por un constante metabolismo socio natural en el marco del debate medioambiental. Tan perjudicial es el alarmismo radical como la agresividad incontrolada al medio por parte de empresas que solo se mueven por intereses particulares.
En este caso ya se ha solicitado el cierre definitivo del almacén Castor.

El fracking está servido planteando un nuevo reto cuya solución debe pasar por un debate equilibrado, ponderado y razonable, asumiendo el tributo que sin duda conlleva siempre todo progreso tecnológico.

Luis Álvarez de Vilallonga
 
Tarragona, 11 de diciembre de 2013
 

domingo, 24 de noviembre de 2013

CUALQUIER TIEMPO PASADO, ¿FUE MEJOR?


Cuando en el siglo XV Jorge Manrique escribió la célebre elegía Coplas a la muerte de su padre, poco podía imaginarse que seis siglos después los versos 4º, 5º y 6º de la 2ª estrofa en las referidas coplas de pie quebrado: -“como, a nuestro parecer, -cualquiera tiempo pasado fue mejor”- tuvieran, en nuestros días, tanta repercusión y motivación de análisis, comentario o reflexión.

Cuando, en la sociedad actual se plantea la cuestión, probablemente la opinión esté dividida. Por un lado la juventud, crítica con el contexto generacional de sus ascendentes, rechazando las normas rígidas y severas, apelando a las libertades sin ni siquiera considerar el equilibrio preceptivo entre el derecho y la obligación o el libre albedrío y el sometimiento a las leyes y, por otro, la postura de los nostálgicos con el bagaje de la experiencia que los años les ha conferido, pero quizá remisos a la hora de aceptar que para progresar hay que asumir riesgos, aun a costa de acometer cambios experimentales que puedan desembocar en sonados fracasos.

Seguramente una contestación inmediata a la pregunta nos plantea una reflexión a nivel personal, una valoración según nos ha bailado la vida en hechos, épocas, circunstancias o vivencias particulares. Sufrir tribulaciones, dificultades y toda clase de penas o, verse aliado con la fortuna, el bienestar, la salud y la prosperidad condicionaría una respuesta objetiva respecto a la sociedad en general. Sin embargo, la cuestión, al margen del mensaje o contexto que nos presenta el autor, debiéramos considerarla desde un planteamiento global de la vida en la sociedad que nos ha tocado vivir que en las últimas décadas ha sido aceleradamente cambiante en todos los sentidos.

Los que poseen la condición de octogenarios o mayor edad, se les puede conceder, al menos, el conocimiento, experiencia y capacidad de análisis de lo acontecido en los diferentes períodos sociales en los que han habitado lo largo del tiempo, sin obviar que posiblemente, con el transcurso de los años, uno se aferra a aforismos que median entre la realidad y el deseo.

Pero los abuelos de hoy ya no somos como los del siglo XIX y parte del XX que miraban hacia atrás para establecer criterios generales. El entorno social en el que se desenvolvían estaba cimentado para satisfacer a una burguesía decimonónica encorsetada en conceptos convencionales y educada en ámbitos y difícilmente cambiantes.

La era de las comunicaciones, internet y las redes sociales, abrió a las nuevas sociedades horizontes insospechados a todos los niveles y edades, incluidos los llamados de la tercera edad.
El progreso, un concepto infinito que desde la creación el hombre no ha cesado de construir y que en el último siglo ha avanzado a pasos agigantados, no cabe duda que en ese sentido podríamos afirmar que nunca el tiempo pasado fue mejor, sin embargo desgranando el status del hombre actual y examinando los avances en el campo de las humanidades, teorías filosóficas, conceptos teológicos o valores morales, la respuesta no sería tan contundente.

El tiempo pasado fue mejor en tanto y cuando hoy se van perdiendo valores del humanismo cristiano, prevalece el materialismo y la existencia se impregna de un relativismo donde el hedonismo, el nihilismo y la banalización de la vida nos aleja de toda posibilidad de alcanzar la verdad y por extensión la libertad, instrumentando una felicidad artificial que se desvanece ante cualquier contingencia.

Sufrir esta crisis, da lugar a pensar que para muchos el pasado inmediato, el de las burbujas y los pelotazos fue mejor, pero esta crisis nos ha enseñado a todos y ha puesto en su sitio muchas cosas.
En todo caso, siempre algo del tiempo pasado fue o nos parece mejor, al fin y al cabo nadie puede asegurar un futuro siempre mejor aunque se luche por ello. La historia se repite aunque con, cantos, servidumbres, liturgias, próceres o brocárdicos diferentes.

Aunque siempre nos quede el recurso de soñar con un futuro mejor para las próximas generaciones, afortunadamente hoy no hay trayectos prohibidos ni doctrinas impuestas. Amar, sentir, auxiliar, consolar, ayudar, escuchar, o hablar libremente sin miedos y sin ofender, son prerrogativas que enaltecen al hombre y lo elevan a la categoría de persona, aunque algunos pensemos que en ciertos aspectos, todavía, cualquier tiempo pasado fue mejor.

Luis Álvarez de Vilallonga

Tarragona, 22 de Noviembre de 2013

miércoles, 4 de septiembre de 2013

UN INSIGNE PREGONERO PARA SANTA TECLA

Sin pretender desmerecer a ningún personaje al que se le concedió en honor de glosar Tarragona y a su Santa Patrona, me parece oportuno señalar que desde los años 70 se han sucedido una serie de pregoneros, unos con acierto, otros (como suele decirse) cumpliendo el expediente, y los menos construyendo sus alocuciones desde la más notable oratoria
produciendo verdaderas obras de arte.

En el siglo XXI y en el ámbito literario cabría aceptar un moderado academicismo junto a una sintaxis ágil, creativa y transmisora de ideas, conceptos y pensamientos claros. El rigor del lenguaje culto exige un constante estudio e investigación, y así el arte del discurso se revela en todo su esplendor cuando el orador es conocedor de su lengua y de su herramienta transmisora: la densidad corpórea del verbo. Hay en ciertos pregones una semántica tan culta que los hace merecedores de figurar en los archivos de academias de la lengua.

Soy de los que piensa que son las personas quienes prestigian las cosas, las instituciones, organismos, academias o universidades y no al contrario, que personas mediocres se sirvan del prestigio de aquéllas para arrogarse méritos que aparentan, y así el acto del pregón puede tener mayor o menor relevancia en función del pregonero y puede ir incrementando su prestigio o quedar encorsetado en un mero episodio popular en el contexto de la fiesta patronal ciudadana. El pregón de Santa Tecla siempre ha gozado de buena salud, descubriendo a pregoneros, desde insignes oradores hasta personajes populares a los que hay que agradecerles el esfuerzo y valentía de haber aceptado el reto.

Mi admirado y amigo de bachillerato el Dr. Joan Martí i Castell cuyo curriculum no voy a descubrir ahora, con más de 46 años de trayectoria académica universitaria, amén de haber sido el primer rector de nuestra URV, e investigador de la lengua del “poeta del calze prohibit”, y pelacañas como valor añadido, intuyo será sin duda de los personajes incluidos en el escaso rol de insignes pregoneros, y quedará como referente de lo que debe ser una intervención, como la que nos ocupa, en el salón de plenos.

Ignoro el qué y cómo desarrollará su proclama, pero no dudo que la estructura y contenido alcanzarán la altura que la Imperial Tarraco y su patrona, santa Tecla, merecen y que efectivamente contribuirá a prestigiar un pregón, que año tras año se sucede con un nivel siempre deseable y que en este 2013 auguro dejará huella, no solo en la población llana, sino entre los pocos intelectuales de la ciudad que deberán reconocerlo y valorarlo en su justo alcance y dimensión.

Por el salón de plenos pasaron entre otros Federico Mayor Zaragoza (1974), M. Aurèlia Capmany (1979), Emili Rosales (1985) o Josep Tarradellas (1984), siendo entonces responsable de Cultura nuestro actual alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, pero también y muy especialmente tarraconenses que no enumeraré, algunos ya desaparecidos y otros afortunadamente presentes entre nosotros que dejaron muy alto el pabellón de la ciudad.

Aquí cuenta no solo el hecho de construir un pregón con lucidez y rigor. La capacidad semántica, la palabra ágil, clara y conceptual, adherida a la musicalidad y armonía de una lengua como el catalán, producirá en el oyente sensaciones gratificantes que Joan Martí, sin duda, sabrá transmitirá desde su exquisita sensibilidad como autor, filólogo, lingüista y tarraconense de pro que bien conoce el tejido semántico, las voces precisas y seguras que van más allá del mero entorno descriptivo y que configuran la médula del sentir expresado.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 1 de Septiembre de 2013

jueves, 8 de agosto de 2013

LAS TRES HACHES

De entre las numerosas vivencias que uno sintió durante la pasada Semana Santa sevillana, tuve el privilegio de conocer a un ilustre personaje nonagenario de rancio abolengo, de aquellos que ya quisiera uno conservar sus extraordinarias facultades mentales.
En una sobremesa, durante nuestra amena conversación, me sorprendió enormemente una de sus elocuentes afirmaciones. Refiriéndose a un compañero y amigo, al que admiraba, significó “de los que tienen tres haches”. Uno rápidamente preguntó por el significado, a lo que ágilmente contestó: “Una hache de humildad, otra de honestidad, y la tercera de de honradez”. Su respuesta me quedó gravada en el subconsciente y ahora me permito reflexionarla en voz alta.

En realidad cuando uno se plantea sondear en el entorno próximo o generalizado, quien pose tales atributos como valores meritorios está cometiendo un error. En efecto, por principio todo el mundo debiera, a priori, tener incrustada en su ética personal “las tres haches” de forma natural sin mayor mérito o reconocimiento, pero lamentablemente la sociedad actual, empezando por uno mismo, adolece de esas virtudes y difícilmente encontramos algún personaje conocido o público que ostente uno de estos atributos.

La humildad se repudia y en contraposición aparece el orgullo y la vanidad.
La honestidad está en desuso y el engaño, la defraudación, y la apropiación de lo ajeno se han convertido en algo habitual ante una acostumbrada impunidad favorecida por leyes tibias y obsoletas, y ni siquiera existe un unánime clamor en la reprobación moral.
La honradez, una práctica en la forma de obrar acorde con la honestidad de conciencia que, en definitiva, obliga a una rectitud inequívoca de nuestros actos, pero cuando se pierde la conciencia en el sentido moral, también se pierde la capacidad para discernir el bien del mal y todo parece permisible. Tres palabras hoy ausentes del panorama político, pero que tampoco proliferan entre la sociedad civil.

Uno se pregunta cómo se ha podido llegar a este deterioro moral, consentir y hasta justificar prevaricaciones, privilegios y prebendas desde puestos de poder con la inhibición de un entorno evidentemente implicado, omitiendo denuncias y mirando hacia otro lado.

La situación vergonzante de corrupción que existe a todos los niveles es el fruto del deterioro moral de la sociedad en general, pero concretamente del individuo en particular que insertado en partidos políticos, sindicatos, empresas, administraciones, instituciones, fundaciones, entidades o sociedades mercantiles, al amparo de sus estructuras y ante la posibilidad de enriquecerse defraudando, estafando, en definitiva robando, ha ido perdiendo todo escrúpulo haciendo del dios dinero su único valor y objetivo.

Lejos de alcanzar una sociedad utópica llenada de “tres haches”, uno alberga la esperanza de remontar esta crisis moral, que será vital para la recuperación económica, y acometer una nueva regeneración íntegra liderada por una mayoría social, afortunadamente todavía libre de contaminaciones procaces que rompa el caparazón que envuelve la conciencia de una sociedad con referentes banales y el ejercicio de auténticos valores nos permitan caminar hacia un mundo más justo, digno y solidario.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 6 de Agosto de 2013



miércoles, 17 de julio de 2013

LOS HERMANOS MUSULMANES

Tras la lo que quedó de la Primavera Árabe, en Egipto los Hermanos Musulmanes consiguieron llegar al poder pero, a nadie escapa que la presencia islamista de esta organización, sin tener la representación y el poder social de los chiitas en Irán, se posicionó tras las elecciones como una fuerza a considerar por las expectativas que ofrecían a la juventud egipcia con una tendencia aperturista en contraposición al anterior régimen, sabiendo esconder perfectamente sus intenciones, al fin y al cabo en buena parte, a ellos les correspondía atizar la presión de los jóvenes contra el antiguo régimen. Sin embargo no debemos perder de vista que la sharía está siempre presente en la cultura islámica, es la ley divina y en base a ella se fundamente todo derecho.

El llamado por los ingenuos “islamismo moderado” encierra una raíz totalitaria inconciliable con las libertades y la democracia. En realidad el término define perfectamente la figura retórica oxímoron que une dos palabras con significado opuesto. La identidad reaccionaria, el
pensamiento totalitario y alienante del islamismo frente al término moderación.

Desde su fundación por Hasan al-Banna en 1928, los Hermanos Musulmanes han sufrido toda suerte de restricciones, persecuciones y asedios, por parte de los gobiernos egipcios, con algunas transiciones en que los vientos parecían favorecerles pero volvían ser ilegalizados y postergados por los distintos presidentes hasta la caída de Mubarak. Hoy su líder en Egipto Mohamed Badie, entiende que la violencia contra un ser humano no reviste importancia ante un ataque contra el profeta Mahoma.


Pero para comprender los sangrientos enfrentamientos entre la población musulmana hay que remontarse, por ejemplo, al problema sirio y conocer el odio y enemistad ancestral entre las comunidades alauita surgida de una escisión del chiismo (toman vino y sus prácticas religiosas tiene algunos elementos del cristianismo) que supone el 10% de la población de Siria frente a los sunitas, el 75% de la población. La Primavera Árabe de Túnez y Egipto animó países como Siria a lanzarse a la calle exigiendo reformas democráticas.


En 1982 en Hama, feudo de los Hermanos Musulmanes, fueron masacrados cerca de 20.000 suníes por el régimen minoritario alauí de El Asad, pero la burguesía suní adscrita al partido el Baaz (laico, socialista y nacionalista) está aliada con el régimen de Bachar el Asad que en ningún caso estaría dispuesto a ceder el poder ante un posible gobierno sunita.

Una vez más se desenmascara la postura radical de los Hermanos Musulmanes en Egipto, que después de ganar las elecciones en 2011 se vieron privados del poder por una sentencia del Tribunal supremo. En 2012 se hizo con el poder Mohamed Mursi (hermano musulmán aparentemente moderado) por un estrechísimo margen de votos.

La sombra de los Hermanos Musulmanes más radicales planeaba en el entorno del nuevo presidente que aprobaba una constitución islámica en la que la fetua (resolución del Mufti, cuyas disposiciones son consideradas como leyes) se antepone a cualquier fallo o disposición legal. Así las cosas ya nadie duda que, tras la intervención militar y la caída de Mursi, la lucha de los Hermanos Musulmanes para recuperar el poder y defender el régimen islámico será cruenta para imponer su fundamentalismo.


El islam de los salafistas radicales Gamaa al Islamiya, las leyes deleznables de la shría donde la esencia del estado radica en la religión y el punto de mira de las organizaciones terroristas de Al Quaeda, Hezbolá y Ansar la Sharia, ponen en peligro la situación de un país donde parecía que cierta apretura “democrática” podría tener su oportunidad.


En mi anterior artículo hablaba de la separación Iglesia-Estado. En los países musulmanes esta separación no se concibe porque el concepto estado-islam emana del segundo término y su identidad se integra en una misma unidad.

La lucha está abierta entre los Hermanos Musulmanes y los jóvenes que sueñan con un Egipto en democracia, pero hoy por hoy una utopía, en un país dividido donde la contradicción Islam-democracia no tiene cabida.

Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 15 de julio de 2013