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miércoles, 20 de abril de 2011
ISLAM: ¿REBELION, REVUELTA O REVOLUCIÓN?
El fenómeno de la crisis producidas en países con regímenes políticos represivos y corruptos como Túnez, Egipto o Libia y previsibles en otros del arco mediterráneo, a puesto en jaque a la sociedad occidental. Si ya resulta complejo establecer una clara definición entre estos tres conceptos semánticos, como distinguía Octavio Paz en su obra de ensayos “El laberinto de la soledad”, tanto más en unas sociedades teocráticas donde la esencia del estado radica en la religión.
Quizá estos movimientos, esencialmente juveniles, obedezcan a fracciones porcentuales de estas significaciones. ¿Es un rechazo a la autoridad totalitaria, absolutista o militar; es un movimiento social espontáneo opuesto a la figura de poder y tiranía, o es un intento de cambio o transformación política radical?. Cualquiera de estas opciones tendría cabida desde una perspectiva aplicable a occidente, cuya finalidad no seria otra que el establecimiento de un régimen democrático. Tratándose de países islámicos, uno plantea serias reservas.
En esta crisis, a nadie escapa la presencia islamista de los Hermanos Musulmanes que, sin tener la representación y poder social de los chiitas en Irán, se posicionan como una fuerza a considerar por las expectativas que ofrecen a la juventud en Egipto, con una tendencia aperturista en contraposición al anterior régimen, sabiendo esconder perfectamente sus intenciones, al fin y al cabo, en buena parte, a ellos les corresponderá atizar la presión de los jóvenes contra el statu quo. Sin embargo no debemos perder de vista que la sharía está siempre presente en la cultura islámica, es la ley divina y en base a ella se fundamente todo derecho.
Hoy seria aventurado establecer conclusiones sobre un desenlace político en el mundo musulmán. Uno no pierde de vista a países como Egipto en el que su tradicional enfrentamiento con Israel los hace partícipes de la yihad islámica, y por extensión la soberanía del poder musulmán en el mundo.
Entendiendo que básicamente estos movimientos tendrían una finalidad democrática y por tanto el derrocamiento de las dictaduras, sin embargo nos cuestionamos la viabilidad entre democracia e islamismo, ¿es posible una democracia real dentro de un régimen teocrático?, dudo mucho que se imponga una libertad social y política y mucho menos religiosa contemplando el calvario de los ocho millones de coptos que sobreviven en feudos islámicos.
A pesar de todo, confiemos en millones de jóvenes musulmanes que se mueven en las redes sociales, que contrastan las libertades occidentales, y que faltos de expectativas de futuro, ejerciten su derecho a alcanzar la libertad democrática y una vida digna.
Luis Alvarez de Vilallonga
Tarragona, 10 de marzo de 2011
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