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miércoles, 20 de abril de 2011
LOS HÉROES DE 1811
El 28 de junio se conmemora la heroica defensa de Tarragona frente al sitio a que fue sometida por el ejército francés, y por la escuadra inglesa desde el mar, pero aún siendo amplio y denso el programa de actos conmemorativos, promovidos por el Ayuntamiento y entidades ciudadanas, nunca serán suficientes para que la ciudad de Tarragona agradezca el sacrificio de aquellos hombres y mujeres que defendieron, hasta el último aliento de su vida, el cerco a que fue sometidas la ciudad por el ejército invasor.
Haciendo un poco de historia y bebiendo de la fuente del Teniente Coronel de Artillería Javier de Sala, me conmueve especialmente el relato y protagonismo del cuerpo de Milicias Urbanas que se formó para la defensa de la ciudad.
Al margen del comportamiento heroico de los regimientos de Almería, Almansa o Saboya, cuya memorable defensa fue reconocida por los generales que tomaron la plaza, uno desea rendir un especial homenaje a aquellas unidades compuestas por vecinos de toda clase y condición.
Según Sala, en octubre de 1810 se alcanzaron 10 compañías y en abril de 1811 se formaron 2 batallones de 10 compañías y 2 de Artillería con un contingente total de 2.500 hombres. Estas milicias se batieron como auténticos soldados, con extrema heroicidad, hasta el punto que durante el sitio se produjeron 1.200 bajas. En aquellos sangrientos días, fueron muchos los habitantes que trabajaron generosamente en las fortificaciones y artillado de las baterías, todos colaboraban, mujeres, niños, clérigos. Se formaron juntas para atender a los heridos, para avituallar de víveres y munición a los valerosos defensores de la plaza. Las pérdidas humanas fueron numerosísimas, quedando la ciudad reducida a escombros a causa de los proyectiles enemigos. Solo el día 16 de junio se contabilizaron 1.560 bajas dentro del recinto amurallado; la destrucción fue enorme, doscientas treinta y seis casas completamente demolidas, quinientas con grandes destrozos, y numerosos edificios públicos e iglesias amenazaban ruina, solo la Catedral se mantuvo firme. Tras el asalto se produjo el saqueo y los pocos vecinos que se salvaron de la carnicería quedaron en la indigencia. Hubo más de 6.000 muertos.
Es de admirar la heroicidad y patriotismo de aquellos mártires de la independencia nacional, su valor, abnegación y disciplina en medio de las penalidades y horrores, son prueba de su glorioso comportamiento, valor, abnegación y disciplina.
Cabe señalar que antes del último asalto, se contabilizaban en Tarragona más bajas, que todos los soldados que componían la guarnición de la inmortal Gerona. Sin ánimo de competir en heroicidad entre estas dos plazas, es justo reconocer que, sin restar un ápice de gloria al sitio de Gerona, la historia no ha otorgado la significación e importancia al sitio de Tarragona, es así que todos los actos conmemorativos que se celebran en el 200 aniversario deberán resarcir el olvido que esta ciudad tuvo en otros tiempos frente a sus mártires. Los tarraconenses deberíamos ser participativos en el extenso abanico de actos, pero el 28 de junio, la Rambla Nova debe ser testigo de la masiva asistencia de ciudadanos volcados frente al magnífico monumento de Julio Antonio, es una deuda pendiente de Tarragona con sus héroes en la guerra del francés.
El sitio de Tarragona se considerará siempre como una gloria nacional y debe llenarnos de orgullo y reconocimiento hacia quienes en 1811 dejaron sus vidas en defensa de nuestra ciudad.
Luis Álvarez de Vilallonga
Tarragona, 23 de marzo de 2011
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