lunes, 17 de julio de 2017

LA ANILLA MEDITERRÁNEA TARRAGONA 2018

El pasado 22  junio tuve la oportunidad de visitar con el Rotary Club de Tarragona el complejo deportivo de Camp Clar, la denominada Anilla Olímpica los Juegos del Mediterráneo Tarragona 2018.
Uno tenía cierto interés por conocer in situ el desarrollo de la obra  cuya infraestructura se encuentra entre un 80 al 90% de ejecución según la fase del proyecto, y las referencias que me llegaban eran buenas en términos generales.

Al margen de las cifras que se barajan respecto a la inversión y el coste de las obras, sobre la que ha habido demasiadas especulaciones después del fiasco producido por el aplazamiento del evento hasta el próximo año; no entraré en valoraciones políticas porque lo evidente es que una oportunidad como la que se presentaba para nuestra ciudad no podía desaprovecharse y el retraso producido  de un año ha facilitado el entendimiento de todas las administraciones, empresas privadas y sociedad civil para llevar a buen puerto una de las actuaciones de mayor envergadura en un solo complejo urbano en Tarragona.

La opinión de las personas reunidas con cierta relevancia en la ciudad y la mía propia, han coincidido: los Martorell, Font-Quer, Creus, Calderón, Fortuny, Tornero, Salas y Calvo, salvo matizaciones, la impresión una vez finalizada la visita, fue unánimemente satisfactoria.    

La visita comenzó con el preceptivo uso de casco y chaleco, firma del documento de responsabilidad voluntaria y una pormenorizada y clara explicación, sobre plano, de la extensa área, ilustración que condujo con excelente didáctica el coordinador deportivo Sr. Pere Valls.
A continuación comenzamos la visita acompañados por el coordinador general Sr. Javier Vilamayor y el propio Sr. Valls.

Desde la entrada principal de la anilla se accede a una amplísima avenida que se prolonga en línea recta hasta el final del recinto en cuya parte exterior se habilitará  un aparcamiento para unos 4.000 automóviles y autobuses; a la derecha de la avenida se yergue el magnífico y espectacular pabellón dotado con la tecnología más avanzada, con capacidad para 5.000 espectadores, con localidades retráctiles que podrán reducir el aforo a 2.000 cuando no sea necesario utilizarlo plenamente, por otra parte se ha tenido en cuenta la sostenibilidad energética con un original sistema de lamas verticales que orientadas a la latitud solar según su trayectoria, permite proyectar la luz natural en el interior optimizándola hasta  prácticamente la puesta de sol, lo que unido a una amplia claraboya de nueva generación instalada en la cubierta, asegurará una óptima claridad en su interior. Este ahorro energético se ha considerado en todos los ámbitos. Otra novedad es que los servicios técnicos, control, y logística del pabellón, se encuentran ubicados en el subsuelo adyacente, consiguiéndose un aprovechamiento máximo de espacio en el interior en cuya pista podrían albergarse cuatro campos de futbol sala, lo cual da idea de su enorme dimensión.

A la izquierda nos encontramos con la fantástica nueva pista de atletismo, ocupando el mismo enclave de la antigua, pero totalmente renovada, dotada con el nuevo tartán homologado de  máximo rendimiento para alta competición con capacidad para ocho calles; igualmente la avanzada tecnología está presente en las jaulas de lanzamiento, el láser de foto finis, los fosos para pértiga y la ría regulable con dos niveles de profundidad según sea la carrera de 3.000 obstáculos masculina o femenina. Por otra parte se ha mantenido muy acertadamente una parte del murete de piedra de la antigua instalación de las gradas.

Debo significar que se ha resuelto la cuestión de acceso para las personas con discapacidad motriz de forma muy natural, mediante una pasarela elevada integrada en la obra, con un mínimo de porcentaje de pendiente que se prolonga hacia todas las instalaciones deportivas.
La piscina olímpica descubierta  de 50 m. es otra inversión proyectada como todas las demás, con criterio de su aprovechamiento para posteriores competiciones, entrenamientos, y mera utilización de la ciudadanía, con gradas desmontables con capacidad para 3.000 espectadores.
Esto en cuanto se refiere a las instalaciones deportivas, pero lo por lo que uno ha quedado más gratamente sorprendido es por el manifiesto sentido común, objetividad, pragmatismo y visión de futuro con que se han gestionado las 28 hectáreas del anillo. Casi el 50 % se han dedicado a zonas verdes, con arbolado de especies autóctonas y lo que se considera ajardinamiento mediterráneo; los caminos y viales que alternan distintos pavimentos, desde tierra compacta hasta moderno adoquinado, nos permitirá transitar paseando o haciendo runing hasta un bonito lago con dos previstos embarcaderos para barcas de recreo que sin duda serán un atractivo para las familias que se desplazarán a disfrutar de una agradable jornada. Observo que en el lago ya se han instalado algunas especies de aves zancudas y patos. El parque se extiende hasta las futuras instalaciones de IKEA y con un plan para 4.000 futuras viviendas previstas será, un potencial humano del que podrán disfrutar junto a los tarraconenses de otras zona desplazándose a este magnífico parque que sin duda beneficiará a toda la ciudad.

Más allá de críticas u objeciones que pudieran suscitarse, lo cierto es hoy por hoy hay 33 millones de euros gastados que, a criterio de uno, no pueden haberse empleado mejor. Habrá quien opine que la inversión podría haberse priorizado en otras instalaciones cerradas y deteriorándose que todos conocemos, pero hay que ser consciente de que cuando algo tan importante por la envergadura de la obra que quedara para la ciudad y por la difusión de la marca Tarragona, no podía dejarse perder, ya que una inversión de tal calibre no hubiera sido posible ni los sería en un futuro.

Mi enhorabuena a todos los implicados en el proyecto, y ahora todos en la medida que sea posible a seguir trabajando por el éxito de nuestros Juegos del Mediterráneo Tarragona 2018. 

Luis Álvarez de Vilallonga
 
 
 Tarragona, 23 de Junio de 2017

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